jose villa
Poeta que considera el portal su segunda casa
El hombre echado en la cama
La penumbra del atardecer filtrándose
por la ventana del cuarto
La botella de whisky
La espantosa alfombra
Una foto de mujer
Un trago
La familiar sensación quemante
bajando por el esófago
Un trago más
Cierta idea que no acaba de concretarse
La punzada de autoconciencia culpable
por no ser un genio:
"con lo que llevo tomado, un genio ya hubiera escrito
sus buenas quince o veinte cabronas poesías...
y para estas horas ya habría acabado de fornicar
con su primera puta de la noche..."
Otro par de tragos
(uno tras otro, casi sin despegarse la botella
de los labios)
El asco recurrente por no ser más que una inmundicia:
"¡y todavía me las echo de poeta!"
"Ja -ja -ja -ja"
"¡Sí, cómo no!"
"¡Poeta mi clítoris!"
"¡Poetas los perros!"
"¡Poeta la que vende caramelos en la esquina!"
Larga pausa introspectiva con un buen trago incluido
"Pero mañana me pongo a buscar trabajo"
Eructo a medias
"Para la mierda que te dan
a cambio de partirte los huevos"
"Lo que termina de joderme la madre
es lo que cuesta esta mierda de whisky"
Nuevo trago del líquido antes mencionado
"Debería de escribirle a esta jack daniel's
para decirle que ya ni la chinga"
La penumbra se espesa
(como es lógico, al paso del tiempo)
La vida se acorta
El whisky se acaba
La poesía transcurre a su aire,
del todo perdida en una dimensión
sin relación con esta realidad...
y sin tampoco saber nada
de la angustia del poeta...
"Ya la volví a agarrar a lo pendejo..."
"pero soy poeta, ¿no?"
"y si no me llega la inspiración..."
"¿qué se supone que haga?"
La penumbra del atardecer filtrándose
por la ventana del cuarto
La botella de whisky
La espantosa alfombra
Una foto de mujer
Un trago
La familiar sensación quemante
bajando por el esófago
Un trago más
Cierta idea que no acaba de concretarse
La punzada de autoconciencia culpable
por no ser un genio:
"con lo que llevo tomado, un genio ya hubiera escrito
sus buenas quince o veinte cabronas poesías...
y para estas horas ya habría acabado de fornicar
con su primera puta de la noche..."
Otro par de tragos
(uno tras otro, casi sin despegarse la botella
de los labios)
El asco recurrente por no ser más que una inmundicia:
"¡y todavía me las echo de poeta!"
"Ja -ja -ja -ja"
"¡Sí, cómo no!"
"¡Poeta mi clítoris!"
"¡Poetas los perros!"
"¡Poeta la que vende caramelos en la esquina!"
Larga pausa introspectiva con un buen trago incluido
"Pero mañana me pongo a buscar trabajo"
Eructo a medias
"Para la mierda que te dan
a cambio de partirte los huevos"
"Lo que termina de joderme la madre
es lo que cuesta esta mierda de whisky"
Nuevo trago del líquido antes mencionado
"Debería de escribirle a esta jack daniel's
para decirle que ya ni la chinga"
La penumbra se espesa
(como es lógico, al paso del tiempo)
La vida se acorta
El whisky se acaba
La poesía transcurre a su aire,
del todo perdida en una dimensión
sin relación con esta realidad...
y sin tampoco saber nada
de la angustia del poeta...
"Ya la volví a agarrar a lo pendejo..."
"pero soy poeta, ¿no?"
"y si no me llega la inspiración..."
"¿qué se supone que haga?"