Nicolás Bascialla
Poeta recién llegado
Meditando con el mate
Mate en la mano, quieto me acomodo,
la tarde pasa lenta y sin empeño,
se ablanda el mundo en su callado sueño,
y el tiempo ya no exige ni acomodo.
Me miro dentro, hallando casi un todo,
un mar de voces que en silencio enseño,
la nada se disfraza de diseño
y el mate endulza el aire con su modo.
Pensar en nada, y sin querer, en todo,
abrir un surco en la costumbre errante,
ser uno mismo sin saber el cómo.
El agua canta, fiel, constante y honda,
y entre la espuma surge lo distante:
la vida entera resumida en poco.
Mate en la mano, quieto me acomodo,
la tarde pasa lenta y sin empeño,
se ablanda el mundo en su callado sueño,
y el tiempo ya no exige ni acomodo.
Me miro dentro, hallando casi un todo,
un mar de voces que en silencio enseño,
la nada se disfraza de diseño
y el mate endulza el aire con su modo.
Pensar en nada, y sin querer, en todo,
abrir un surco en la costumbre errante,
ser uno mismo sin saber el cómo.
El agua canta, fiel, constante y honda,
y entre la espuma surge lo distante:
la vida entera resumida en poco.