Medusa, miedo no tengas
de lo que pueda pasar.
Soy tan corto de vista
que confundo la fregona
con mi hermana Caridad.
Ese ha sido mi problema
y que no tuviera futuro sentimental.
Todas mis novias me dejaron
no cumplido un mes,
sin advertencia previa,
sin sentimiento de culpa,
como un rompetechos de viñeta
que aterriza contra el asfalto otra vez.
Adoro esas sierpes traviesas
que hacen cosquillas
sobre mi nuca sensible,
hasta hacerme enloquecer.
No te veo la cara
porque tú me lo advertiste,
si de piedra no me quiero convertir;
pero eso a mí no me importa;
para mí eres perfecta,
una inigualable mujer,
que me hace sentir,
por primera vez, bien.
Háblame de tu familia,
de esos líos de faldas
que te dejaron así.
Al marido no le pasó nada,
por muy dios que se proclamara,
pero su parienta, celosa,
contigo se cebó.
El asunto de Perseo,
no lo entiendo en realidad.
¿Te quiso la cabeza cortar
para con una tal Andrómeda, fardar?.
Todo esto es muy complicado,
aunque la vida
de alguno de mis amigos
es más culebrón
que todo lo que me has contado
en ese laberíntico guión.
Pero mira, lo tuyo
no es malo del todo;
gracias a tu condición
podemos estar juntos, amarnos,
y si viene de Hacienda, ese inspector,
cariño, te pido un favor:
¿podrías recibirlo tú
para ahorrarme ese marrón?.
de lo que pueda pasar.
Soy tan corto de vista
que confundo la fregona
con mi hermana Caridad.
Ese ha sido mi problema
y que no tuviera futuro sentimental.
Todas mis novias me dejaron
no cumplido un mes,
sin advertencia previa,
sin sentimiento de culpa,
como un rompetechos de viñeta
que aterriza contra el asfalto otra vez.
Adoro esas sierpes traviesas
que hacen cosquillas
sobre mi nuca sensible,
hasta hacerme enloquecer.
No te veo la cara
porque tú me lo advertiste,
si de piedra no me quiero convertir;
pero eso a mí no me importa;
para mí eres perfecta,
una inigualable mujer,
que me hace sentir,
por primera vez, bien.
Háblame de tu familia,
de esos líos de faldas
que te dejaron así.
Al marido no le pasó nada,
por muy dios que se proclamara,
pero su parienta, celosa,
contigo se cebó.
El asunto de Perseo,
no lo entiendo en realidad.
¿Te quiso la cabeza cortar
para con una tal Andrómeda, fardar?.
Todo esto es muy complicado,
aunque la vida
de alguno de mis amigos
es más culebrón
que todo lo que me has contado
en ese laberíntico guión.
Pero mira, lo tuyo
no es malo del todo;
gracias a tu condición
podemos estar juntos, amarnos,
y si viene de Hacienda, ese inspector,
cariño, te pido un favor:
¿podrías recibirlo tú
para ahorrarme ese marrón?.