Luis Granados González
Poeta asiduo al portal
Hay días que es mejor no decir nada.
Hay momentos en que lo único
que puedes hacer es callar,
tragarte las palabras que iban a dañar.
Tiene derecho a permanecer en silencio,
todo lo que diga será utilizado en su contra.
A veces lo ideal es no hablar,
tener la boca sellada.
Los malentendidos están
a la vuelta de tu sombra,
te harán caer en un precipicio de dudas,
te sumirán en la oscura frialdad de tu tumba
y no hallarás sosiego para tus aciagos días..
Por responder, por contestar, por objetar,
por replicar, te quedarás sólo, sin nada
a lo que agarrarte, con qué aferrarte,
en caída libre, descenso a los infiernos.
Reproches. Otras voces rondando
por la cabeza. Quejas. Al final
lo tomas o lo dejas.
Hay días que es mejor el silencio
que lo que puedas decir
aunque en un principio
crees que es bueno,
que os va a ayudar
cuando lo cierto
es lo contrario:
os va a perjudicar.
Hay momentos en que lo único
que puedes hacer es callar,
tragarte las palabras que iban a dañar.
Tiene derecho a permanecer en silencio,
todo lo que diga será utilizado en su contra.
A veces lo ideal es no hablar,
tener la boca sellada.
Los malentendidos están
a la vuelta de tu sombra,
te harán caer en un precipicio de dudas,
te sumirán en la oscura frialdad de tu tumba
y no hallarás sosiego para tus aciagos días..
Por responder, por contestar, por objetar,
por replicar, te quedarás sólo, sin nada
a lo que agarrarte, con qué aferrarte,
en caída libre, descenso a los infiernos.
Reproches. Otras voces rondando
por la cabeza. Quejas. Al final
lo tomas o lo dejas.
Hay días que es mejor el silencio
que lo que puedas decir
aunque en un principio
crees que es bueno,
que os va a ayudar
cuando lo cierto
es lo contrario:
os va a perjudicar.