ricardinalgra
Poeta que considera el portal su segunda casa
Volví por la puerta de atrás
como una rata avergonzada de su ser
que no se aguanta más en su guarida.
Contra el zócalo más oscuro volví,
queriéndome fundir en camuflaje
en el ángulo entre el piso y la pared
con la determinación de volver ya decidida
pero con el paso temeroso y vacilante
que pone en evidencia mi temor indominable
por avanzar mínimas distancias adelante.
Cada actitud hace evidente y ostensible
que el miedo a quedarme era mayor.
Entonces, deduzco finalmente
que me muevo solamente por pavuras
si no me paraliza el terror insoportable.
Mi deseo, motor original de mis acciones,
se limita al escape o a la elusión de los asuntos
si es que me enfrento con lo nuevo o lo distinto.
Repto también pegado al piso
tan solo por disimular que existo y soy
a los ojos tanto de quien conozco poco o nada
como a los de quellos que conozco demasiado
(en ambos casos hallo siempre los motivos).
Cuando me atreva, si acaso llega el momento,
voy a mentirte con la fuerza que consiga,
voy a tratar de hacerte creer que soy distinto:
que soy audaz, bueno, generoso y muy valiente,
algo aventurero, honesto y decidido...
y si acaso hasta aquí llego (que ya es mucho)
¡puedo llegar a decirte que te quiero!
Aunque no sé... me da temblor solo pensarlo.
Mejor no volver. Mejor no intentar
aquello que no me atreví a hacer en veces anteriores.
Mejor seguir en soledad y en buen refugio
hasta que lleguen otras mejores condiciones,
o la casualidad, o algo fortuito, o el destino...
y Dios dirá... ¡Que Él decida!
como una rata avergonzada de su ser
que no se aguanta más en su guarida.
Contra el zócalo más oscuro volví,
queriéndome fundir en camuflaje
en el ángulo entre el piso y la pared
con la determinación de volver ya decidida
pero con el paso temeroso y vacilante
que pone en evidencia mi temor indominable
por avanzar mínimas distancias adelante.
Cada actitud hace evidente y ostensible
que el miedo a quedarme era mayor.
Entonces, deduzco finalmente
que me muevo solamente por pavuras
si no me paraliza el terror insoportable.
Mi deseo, motor original de mis acciones,
se limita al escape o a la elusión de los asuntos
si es que me enfrento con lo nuevo o lo distinto.
Repto también pegado al piso
tan solo por disimular que existo y soy
a los ojos tanto de quien conozco poco o nada
como a los de quellos que conozco demasiado
(en ambos casos hallo siempre los motivos).
Cuando me atreva, si acaso llega el momento,
voy a mentirte con la fuerza que consiga,
voy a tratar de hacerte creer que soy distinto:
que soy audaz, bueno, generoso y muy valiente,
algo aventurero, honesto y decidido...
y si acaso hasta aquí llego (que ya es mucho)
¡puedo llegar a decirte que te quiero!
Aunque no sé... me da temblor solo pensarlo.
Mejor no volver. Mejor no intentar
aquello que no me atreví a hacer en veces anteriores.
Mejor seguir en soledad y en buen refugio
hasta que lleguen otras mejores condiciones,
o la casualidad, o algo fortuito, o el destino...
y Dios dirá... ¡Que Él decida!
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