Mejor Q. E. P. D.

Claudio Tapia

Poeta recién llegado
Aunando mis poderes, entre livianas cópulas de ninfas y pupas, ya clonadas,
emerjo del Hades, que ha guardado mi cuerpo, por ya cien años…

La oxidación de mis huesos rotos,
ahora ya arcillosos,
permiten solo a mis ilusiones contemplar el futuro ya pasado
de mi planeta elegido…

Con mis palmas de aire, me aferro con fuerza…
y mi faz da vueltas,
intentando comprender sin cólera,
la situación de heredero vitalicio de mi resurrección.

¡OH madre mía ¡
Que un día celeste, albergaste mis sentimientos
aposentados en tus senos…cálidos…
comiendo migajas de paz y erotismos livianos…
no me avisaste que el tiempo sería, solo un día,
nublado de rocío y azufre,
impregnando a las aves, que ahora ya sin alas yacen,
escupidas por sobre tus espaldas circulares,
agónicas y marchitas…

Todos sabían…que sería un día…
sin embargo, abrieron tus piernas y violaron tu piel
y cada poro que florecía…
estrangularon tu alma con doctrinas y muerte,
apagando el sol y la razón de las profecías.

Hoy, solo mis ojos, sin iris,
perciben vainas de polvo, sal y de carne,
sin caricias ni manantiales…

¡OH madre mía ¡
Retrocedo a mi lecho eterno…
socavando aún más abajo…
sudoroso y arcilloso golpearé en mi lápida
y calidamente tu vientre arcano encontrare.
 
Aunando mis poderes, entre livianas cópulas de ninfas y pupas, ya clonadas,
emerjo del Hades, que ha guardado mi cuerpo, por ya cien años…

La oxidación de mis huesos rotos,
ahora ya arcillosos,
permiten solo a mis ilusiones contemplar el futuro ya pasado
de mi planeta elegido…

Con mis palmas de aire, me aferro con fuerza…
y mi faz da vueltas,
intentando comprender sin cólera,
la situación de heredero vitalicio de mi resurrección.

¡OH madre mía ¡
Que un día celeste, albergaste mis sentimientos
aposentados en tus senos…cálidos…
comiendo migajas de paz y erotismos livianos…
no me avisaste que el tiempo sería, solo un día,
nublado de rocío y azufre,
impregnando a las aves, que ahora ya sin alas yacen,
escupidas por sobre tus espaldas circulares,
agónicas y marchitas…

Todos sabían…que sería un día…
sin embargo, abrieron tus piernas y violaron tu piel
y cada poro que florecía…
estrangularon tu alma con doctrinas y muerte,
apagando el sol y la razón de las profecías.

Hoy, solo mis ojos, sin iris,
perciben vainas de polvo, sal y de carne,
sin caricias ni manantiales…

¡OH madre mía ¡
Retrocedo a mi lecho eterno…
socavando aún más abajo…
sudoroso y arcilloso golpearé en mi lápida
y calidamente tu vientre arcano encontrare.

muy pero muy interesante...me ha gustado tanto...a eso llegaremos algun dia...no lo dudo asi como vamos...

un verdadero plaser leerte!!!!
 

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