Nea Pirles
Poeta recién llegado
Dicen que mejor tarde que nunca. Yo no les creo. ¿Cómo puede ser mejor entendernos tarde que dar todo por zanjado? Explícame como puedo seguir con mi indiferencia tras esas disculpas tuyas que llegan cuando ya no existe ningún tipo de marcha atrás, cómo podemos seguir caminos opuestos cuando al perdernos de vista entendemos que lo que queremos es tenernos a centímetros.
Quiero que me digas qué se supone que debo hacer con tu regreso, si es verdad eso de que era yo la de las idas y venidas; que me expliques de una vez por qué somos tan (im)perfectos cuando estamos juntos pero vagamos sin rumbo por separado. Quiero que me aclares como podemos ser norte y sur, sin completarnos pero sin poder ser el uno sin el otro y aún así repelernos tanto.
Dime qué hacemos ahora con todos esos lo siento que ya no valen de nada, con esas ganas de mirarnos y ver una sonrisa dibujada en la distancia. Que me expliquen como puede ser mejor darnos cuenta ahora que ya es tarde para disculpas, de que podíamos con todo aquello y más, que nuestro lugar favorito era juntos y que la idea de volar de la mano no era tan mala.
Prefería mi ignorancia, el creer que jamás saldrías de tu jaula, que nunca habías comprendido por qué tanto gris en una única persona. Quería pensar que este tira y afloja que tanto nos gustaba ya había acabado, pero me he dado cuenta (tarde) de que ninguno quería que terminase.
Y ahora, que ya no hay remedio, que todo se ha convertido en invierno en pleno abril, no sé si saludarte o pasar de largo, si mandarte de una vez ese mensaje que tantas veces he borrado y vuelto a escribir o dejar ya eso de torturarnos intentando algo que ha caducado antes de empezar.
Mejor tarde que nunca dicen, pero nunca pensaron en nosotros.
Quiero que me digas qué se supone que debo hacer con tu regreso, si es verdad eso de que era yo la de las idas y venidas; que me expliques de una vez por qué somos tan (im)perfectos cuando estamos juntos pero vagamos sin rumbo por separado. Quiero que me aclares como podemos ser norte y sur, sin completarnos pero sin poder ser el uno sin el otro y aún así repelernos tanto.
Dime qué hacemos ahora con todos esos lo siento que ya no valen de nada, con esas ganas de mirarnos y ver una sonrisa dibujada en la distancia. Que me expliquen como puede ser mejor darnos cuenta ahora que ya es tarde para disculpas, de que podíamos con todo aquello y más, que nuestro lugar favorito era juntos y que la idea de volar de la mano no era tan mala.
Prefería mi ignorancia, el creer que jamás saldrías de tu jaula, que nunca habías comprendido por qué tanto gris en una única persona. Quería pensar que este tira y afloja que tanto nos gustaba ya había acabado, pero me he dado cuenta (tarde) de que ninguno quería que terminase.
Y ahora, que ya no hay remedio, que todo se ha convertido en invierno en pleno abril, no sé si saludarte o pasar de largo, si mandarte de una vez ese mensaje que tantas veces he borrado y vuelto a escribir o dejar ya eso de torturarnos intentando algo que ha caducado antes de empezar.
Mejor tarde que nunca dicen, pero nunca pensaron en nosotros.
Última edición: