Tus cabellos dorados de olor a primavera,
un vapor que navega surcando las envidias,
la pasión desbocada, los celos, las insidias,
la mirada ardorosa, y amor que me venera.
Mi soberbia exaltada, distante y altanera,
al adornar mis actos con fútiles desidias,
al hollar los senderos de trampas y perfidias,
convertía mis dones en súbita quimera.
Tu semblante refleja tu cara nacarada.
Tu deseo de amores no está correspondido.
La nostalgia te puede, te sientes despreciada.
Corazón que está herido, de tristeza afligido,
con el alma quebrada sangrando desgarrada,
todavía suplica mi cariño fingido.
xxx
Churrete
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