emiled
Poeta adicto al portal
Un instante cualquiera es más profundo
y diverso que el mar. La vida es corta
y aunque las horas son tan largas, una
oscura maravilla nos acecha,
la muerte, ese otro mar, esa otra flecha
que nos libra del sol y de la luna.
Jorge Luis Borges
y diverso que el mar. La vida es corta
y aunque las horas son tan largas, una
oscura maravilla nos acecha,
la muerte, ese otro mar, esa otra flecha
que nos libra del sol y de la luna.
Jorge Luis Borges
Melancolía eterna en las avenidas del olvido
I-
Atrás, entre los sueños perdidos de cielos de polen,
las montañas se levantan, los heliotropos arden;
los valles se cubren de nieve al nublo del invierno,
pálidos oboes , laúdes muertos
que el poeta bebe del ojo inmundo del llanto.
¡Oh sueños, calles marchitas, melancolía de mi adiós!
Melancolía eterna el invierno,
cuando desgaja los claveles del parque de mi infancia,
echando al rojo céfiro al tumulto de los mares,
que suben, impasibles, las riberas del alma.
Melancolía eterna de los amantes,
besos que se mezclan en las antiguas graderías,
y que, semejando un ronco soplo de brisa otoñal,
caminan a la frágil sombra de las hojas rumorosas.
Melancolía, verde cielo de Agosto,
cuando veo los arroyos y lagos de azur
serpenteando a orillas de un lejano Leteo,
que brota, silencioso, al morir de las estaciones.
Melancolía eterna de los ríos y acantilados,
de las calles y avenidas,
del bóreas marchito entre las sierpes,
de los blancos cipreses y las rosas inmóviles;
de la luna que canta trémula en la noche errante.
¡Canciones del nublo, de la noche espolvoreada
de estrellas, oh silencio de mi alma errante!
Hubiera buscado el lecho solitario entre las espinas,
Para ver por entre las cortinas del mundo;
hubiera, ¡Oh silencio de los que sueñan!
deseado no nacer en el seno de la tierra,
¡Ser canción, acorde fugaz del viento,
noche efímera sin lunas ni cometas,
arpa de el último estío de mi triste ópera!
Melancolía eterna del poeta,
de quien fue y ya no es,
cuando ya las aguas palidecen al reflejo de los astros,
agitando las corolas del océano moribundo.
Melancolía eterna de la noche última,
acariciando los sauces que lloran en los ventanales
las ruinas de un templo de arcilla,
que cae, dejando los cimientos en el barro del alma.
II-
¿Es que no oyes, blanca dama que en tus navíos vuelas,
mi triste despedida, oh noche errante, calles del olvido?
E.R.D
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:: Elevas y muestras magistral lo que es la esencia verdadera de una poesia Gótica, como los grandes Emiliano.
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