Efrain Quiñonez
Poeta recién llegado
En el fragante patio de mi casa
el efímero otoño pasa huyendo
veloz, inadvertido entre el ramaje
todo fraguado en un hondo silencio;
abandonan los pájaros sus nidos
y el cielo viste de un azul sereno;
se entristecen los árboles robustos
cuando al sentir del otoño el aliento
que marchita sus hojas y sus ramas,
secas y amarillas caen al suelo,
una parte de mi va con las hojas
y siento caer con ellas mis sueños,
sueños filiales de la primavera,
cuando el abrir de las flores nacieron
para morir en la seca estación
y entre las hojas de árboles yertos.
El viento forma una hojarasca seca,
hojas e ilusiones, ahí revueltos
lleno todo de una calma profunda
que inunda el ambiente y calma mis nervios,
y cuando afuera gobierna el otoño
adentro de mi alma crece un desierto.
el efímero otoño pasa huyendo
veloz, inadvertido entre el ramaje
todo fraguado en un hondo silencio;
abandonan los pájaros sus nidos
y el cielo viste de un azul sereno;
se entristecen los árboles robustos
cuando al sentir del otoño el aliento
que marchita sus hojas y sus ramas,
secas y amarillas caen al suelo,
una parte de mi va con las hojas
y siento caer con ellas mis sueños,
sueños filiales de la primavera,
cuando el abrir de las flores nacieron
para morir en la seca estación
y entre las hojas de árboles yertos.
El viento forma una hojarasca seca,
hojas e ilusiones, ahí revueltos
lleno todo de una calma profunda
que inunda el ambiente y calma mis nervios,
y cuando afuera gobierna el otoño
adentro de mi alma crece un desierto.