Ricardo López Castro
*Deuteronómico*
La luz, mi compañía favorita,
en los días aciagos,
cuando trucos y magos
desisten, tu presencia me grita.
No me toca la magia, tu varita,
solo los malos tragos
alivian los estragos
en los que hundo mi tacto, estalactita.
Cuando no entiendo el llanto de tus ojos,
ni comparto tu pena, esclavitud
de una vida marcada por el pacto,
el amor entre dos, la apariencia, despojos
de Dios entre los hombres, la virtud
se ancla en la soledad, y mi sueño en lo abstracto.
en los días aciagos,
cuando trucos y magos
desisten, tu presencia me grita.
No me toca la magia, tu varita,
solo los malos tragos
alivian los estragos
en los que hundo mi tacto, estalactita.
Cuando no entiendo el llanto de tus ojos,
ni comparto tu pena, esclavitud
de una vida marcada por el pacto,
el amor entre dos, la apariencia, despojos
de Dios entre los hombres, la virtud
se ancla en la soledad, y mi sueño en lo abstracto.