Ania Niedzielska
Poeta recién llegado
Melancolía,
Una lagrima furtiva.
El olvido y el silencio,
Un naufragio en soledad.
Una lista en tu cabeza,
Vacía y obsoleta.
Culpas y tristezas,
Impulso de llanto.
Total desesperanza
Ante las imposiciones de nada como una vida.
Anhelo hecho pedazos tras pensar
Y rastros de fe quedados en la angustía.
Y es que vives de desdicha.
Las penas enmarcan tu rostro
Y el desvelo refleja tu presencia,
Tristeza y cansancio.
Mujer desamorada, que ha sido de ti?
Desvaneces tu escencia,
La luz refleja en tu contra,
Eres penumbra en la existencia.
Y repasas tus desesperanzas
En compañia de un llanto desvenido.
Tus penas y nada más,
Razones para llorar.
Un amor desgravado y aventurado.
Un amante desentregado.
Y tu, melancolía.
Tu entrega en existencia en el desvelo.
Furtivo el romance en constante espera
Y la reciprocidad desvive en el orgullo.
La hostilidad protegiendo al ego
Y el cariño estresado en lo auténtico.
Y en tu silenciosa depresión se cuela el sónido.
Una melodía distante...
El callar no te pertenece,
Hay alegría en aquella canción pero rencor en tu corazón.
Regresa a tus desvelos.
Una lagrima furtiva.
El olvido y el silencio,
Un naufragio en soledad.
Una lista en tu cabeza,
Vacía y obsoleta.
Culpas y tristezas,
Impulso de llanto.
Total desesperanza
Ante las imposiciones de nada como una vida.
Anhelo hecho pedazos tras pensar
Y rastros de fe quedados en la angustía.
Y es que vives de desdicha.
Las penas enmarcan tu rostro
Y el desvelo refleja tu presencia,
Tristeza y cansancio.
Mujer desamorada, que ha sido de ti?
Desvaneces tu escencia,
La luz refleja en tu contra,
Eres penumbra en la existencia.
Y repasas tus desesperanzas
En compañia de un llanto desvenido.
Tus penas y nada más,
Razones para llorar.
Un amor desgravado y aventurado.
Un amante desentregado.
Y tu, melancolía.
Tu entrega en existencia en el desvelo.
Furtivo el romance en constante espera
Y la reciprocidad desvive en el orgullo.
La hostilidad protegiendo al ego
Y el cariño estresado en lo auténtico.
Y en tu silenciosa depresión se cuela el sónido.
Una melodía distante...
El callar no te pertenece,
Hay alegría en aquella canción pero rencor en tu corazón.
Regresa a tus desvelos.