EL IMIAMENSE
Poeta
Melancolía
Mis noches al llegar del trabajo
me traen cierta melancolía.
A veces espero despierto
y escucho tus silenciosos pasos en la escalera
deseando que abras la puerta
de la habitación donde reposa nuestro hijo
y sigas directo a mi encuentro.
No me importa lo cansada que vengas
después de largas horas de trabajo.
De las demoras del metro.
De tu miedo a las calles vacías y oscuras.
De la carencia de ascensor en nuestro edificio.
Te espero recostado en mi cama de turno
sin poder conciliar el sueño.
Lo mismo en el pequeño sofá del salón
o el incomodo camastro que pusiste
al lado de la cama de mi retoño.
Pero salgo al balcón para apurar
el último tabaco de la noche.
Te veo descender de un coche
despedir al conductor con un largo beso
y mostrarle tu mejor sonrisa.
Así que vuelo a mi sofá-cama-camastro
cubro mi cuerpo de pies a cabeza
para que imagines que duermo
para que no veas mis lágrimas
al encender las luces
y pasar silenciosa frente a mi.
Antes de que entres
al que fue nuestro nido
después de musitar un simple hola.
Copyright El Imiamense 2015
Mis noches al llegar del trabajo
me traen cierta melancolía.
A veces espero despierto
y escucho tus silenciosos pasos en la escalera
deseando que abras la puerta
de la habitación donde reposa nuestro hijo
y sigas directo a mi encuentro.
No me importa lo cansada que vengas
después de largas horas de trabajo.
De las demoras del metro.
De tu miedo a las calles vacías y oscuras.
De la carencia de ascensor en nuestro edificio.
Te espero recostado en mi cama de turno
sin poder conciliar el sueño.
Lo mismo en el pequeño sofá del salón
o el incomodo camastro que pusiste
al lado de la cama de mi retoño.
Pero salgo al balcón para apurar
el último tabaco de la noche.
Te veo descender de un coche
despedir al conductor con un largo beso
y mostrarle tu mejor sonrisa.
Así que vuelo a mi sofá-cama-camastro
cubro mi cuerpo de pies a cabeza
para que imagines que duermo
para que no veas mis lágrimas
al encender las luces
y pasar silenciosa frente a mi.
Antes de que entres
al que fue nuestro nido
después de musitar un simple hola.
Copyright El Imiamense 2015