Emmanuel Delawer
Poeta fiel al portal
Al final de que te enamoras...
Una melodía espectral
Calma las ansias de querer amar,
mientras...
las teclas en el piano tiemblan,
el corazón se agoniza,
ante el pulso que se revienta,
es como quien nunca amara
para que jamas muriera.
No reconoces la pieza de aquella sonata
la violencia de los violines
atormentando la calma
de coreados angeles
que como yo solo pueden mirarla.
Ya no quiero volver a ver esos ojos
por que siento que en ellos muero,
no deseo entregarme a los enojos
que por ella noche a noche me quiebro,
fuiste amiga, ahora llanto sincero,
suena, cobarde sinfonía
haz me olvidar que aún la quiero
muere, infartante ironía
solo quiero amarla, hacerla mía
y por ella muero día a día.
Ya no me son cálidas sus palabras,
emulo el grito que se me escapa
en el silencioso bosque busco las musas
que la seducen pero no la atrapan.
No me mientas que me hieres más
siento tu frío en esta soledad,
es el amor la desgraciada droga
quien la sufre es quien mas la añora
y aun así por ella lloras.
Clava en tu corazón mis heridas
duerme en mi mente con las pesadillas
que te buscan a escondidas.
Soy esclavo de sus demonios,
sigue el lichor callendo de mi boca,
continuas en la noche dejandome a solas
las ilusiones bajo la luna que se arrincona
ante la cobardía que de mi infelicidad se enamora.
Una melodía espectral
Calma las ansias de querer amar,
mientras...
las teclas en el piano tiemblan,
el corazón se agoniza,
ante el pulso que se revienta,
es como quien nunca amara
para que jamas muriera.
No reconoces la pieza de aquella sonata
la violencia de los violines
atormentando la calma
de coreados angeles
que como yo solo pueden mirarla.
Ya no quiero volver a ver esos ojos
por que siento que en ellos muero,
no deseo entregarme a los enojos
que por ella noche a noche me quiebro,
fuiste amiga, ahora llanto sincero,
suena, cobarde sinfonía
haz me olvidar que aún la quiero
muere, infartante ironía
solo quiero amarla, hacerla mía
y por ella muero día a día.
Ya no me son cálidas sus palabras,
emulo el grito que se me escapa
en el silencioso bosque busco las musas
que la seducen pero no la atrapan.
No me mientas que me hieres más
siento tu frío en esta soledad,
es el amor la desgraciada droga
quien la sufre es quien mas la añora
y aun así por ella lloras.
Clava en tu corazón mis heridas
duerme en mi mente con las pesadillas
que te buscan a escondidas.
Soy esclavo de sus demonios,
sigue el lichor callendo de mi boca,
continuas en la noche dejandome a solas
las ilusiones bajo la luna que se arrincona
ante la cobardía que de mi infelicidad se enamora.
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