La Sexorcisto
Lluna V. L.
I
Me pides que describa el cielo,
pero de día es turbio
y de noche el guion está escrito,
conozco el desconozco
y sé donde calan las sombras
de los mercaderes del templo.
Jesús Hitler predicando en el cruce
de una avenida con semáforos
que no funcionan.
Es una cuestión de agarrar
todo el aire que puedas en los pulmones,
y ver que las mentiras traspiran serios problemas.
Qué importa que responda:
rojo o azul,
o que la docena de gladiolos
está de oferta
si hay gente que especuló
con mascarillas para el COVID
mirando como las nubes
se hinchaban de muertos.
----‐---------------------------
II
¿Cómo se mide la fragilidad de una persona?
¿Cuánto peso aguanta un cristal?
¿Con qué se escribe?
Con papel, la pantalla o con los mocos.
Somos contradictorios de por sí
a nuestra propia sombra.
Las sensaciones armadas de huesecillos
con emociones para guardar
lágrimas y acertijos en un USB,
migajas para hormigas y boquitas de moscas.
---------------------------
III
La climatología solamente
te va a proporcionar ruido de estática,
agricultores urbanos roba soles
y trapicheros de drogas.
Acá, la palabra lleva saliva
y puede que sangre a gotas.
Me propuse un “propuse”
porque tenía tiempo prestado
pero todo me hace dudar de todo,
del destino no soy dueña
y parece que nada va a ser diferente.
No hay más enigmas,
que el viento me dirija a un rincón
para meter un poco de anestesia
y que llegue el sueño donde no hay sueño.
Vuela el mirlo por la orilla del río
en pleno esplendor de álamos y juncos,
sus alas crean la realidad
al dejar la luz diáfana descender,
y soy joven y mi hija tiene cinco años.
¡Qué bien huele todo!
El mirlo canta.
El agua del río baja trasparente.
Mi hija juega con la tierra
Yo estoy en la flor de la vida.
De momento.
‐------------------------------------
IV
y me voy
y no me voy
que voy, que iré.
Sueño que sueño
en el ático no hay noche
la bruja manda
sueño que tengo sueño
en el ático no hay nada
hasta que dejo de mirar
y entonces hay algo
que se vuelve a escapar
a mis ojos
maldito alquitrán yo tengo hambre
yo tengo deseo
yo tengo dos estrellas de mar
a modo de manos
el guillotinado destino
que habla como un psicofonía
niña bastarda
milf de los marihuanos
canción a la noche de luz
¡Qué vamos a llorar!
Si no hay lágrimas
ni cocodrilos para encajarlas
tampoco labios
qué puedan hablar
respirar
Me pides que describa el cielo,
pero de día es turbio
y de noche el guion está escrito,
conozco el desconozco
y sé donde calan las sombras
de los mercaderes del templo.
Jesús Hitler predicando en el cruce
de una avenida con semáforos
que no funcionan.
Es una cuestión de agarrar
todo el aire que puedas en los pulmones,
y ver que las mentiras traspiran serios problemas.
Qué importa que responda:
rojo o azul,
o que la docena de gladiolos
está de oferta
si hay gente que especuló
con mascarillas para el COVID
mirando como las nubes
se hinchaban de muertos.
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II
¿Cómo se mide la fragilidad de una persona?
¿Cuánto peso aguanta un cristal?
¿Con qué se escribe?
Con papel, la pantalla o con los mocos.
Somos contradictorios de por sí
a nuestra propia sombra.
Las sensaciones armadas de huesecillos
con emociones para guardar
lágrimas y acertijos en un USB,
migajas para hormigas y boquitas de moscas.
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III
La climatología solamente
te va a proporcionar ruido de estática,
agricultores urbanos roba soles
y trapicheros de drogas.
Acá, la palabra lleva saliva
y puede que sangre a gotas.
Me propuse un “propuse”
porque tenía tiempo prestado
pero todo me hace dudar de todo,
del destino no soy dueña
y parece que nada va a ser diferente.
No hay más enigmas,
que el viento me dirija a un rincón
para meter un poco de anestesia
y que llegue el sueño donde no hay sueño.
Vuela el mirlo por la orilla del río
en pleno esplendor de álamos y juncos,
sus alas crean la realidad
al dejar la luz diáfana descender,
y soy joven y mi hija tiene cinco años.
¡Qué bien huele todo!
El mirlo canta.
El agua del río baja trasparente.
Mi hija juega con la tierra
Yo estoy en la flor de la vida.
De momento.
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IV
y me voy
y no me voy
que voy, que iré.
Sueño que sueño
en el ático no hay noche
la bruja manda
sueño que tengo sueño
en el ático no hay nada
hasta que dejo de mirar
y entonces hay algo
que se vuelve a escapar
a mis ojos
maldito alquitrán yo tengo hambre
yo tengo deseo
yo tengo dos estrellas de mar
a modo de manos
el guillotinado destino
que habla como un psicofonía
niña bastarda
milf de los marihuanos
canción a la noche de luz
¡Qué vamos a llorar!
Si no hay lágrimas
ni cocodrilos para encajarlas
tampoco labios
qué puedan hablar
respirar
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