Abraham Ferreira Khalil
Poeta recién llegado
Atardecía en mí. Y era el ocaso
la lumbre que incendiaba esta velada
cubierta por tus párpados. Dorada
se estremecía el alma a cada paso.
Se estremecía el alma a cada paso
que el náufrago trazaba en la ensenada.
Hoy la marea arrastra mi mirada
y asciendo y caigo y me hundo en el fracaso.
Atardecía en mí. Y la silueta
de un testimonio fiel aún no velado
se reveló en la orilla rumorosa.
Y desde aquel momento te vi inquieta
buscando el rostro ausente del pasado,
siempre en la misma playa misteriosa.
© Abraham Ferreira Khalil
la lumbre que incendiaba esta velada
cubierta por tus párpados. Dorada
se estremecía el alma a cada paso.
Se estremecía el alma a cada paso
que el náufrago trazaba en la ensenada.
Hoy la marea arrastra mi mirada
y asciendo y caigo y me hundo en el fracaso.
Atardecía en mí. Y la silueta
de un testimonio fiel aún no velado
se reveló en la orilla rumorosa.
Y desde aquel momento te vi inquieta
buscando el rostro ausente del pasado,
siempre en la misma playa misteriosa.
© Abraham Ferreira Khalil
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