Enric
Poeta recién llegado
Memoria de un hogar abortado
Si solo pudiese abrir la verja
y pasear los caminos del jardín
donde crecían salvajes la oscuridad y el tiempo,
aunque me digas que ahora
habitas en la luz y el desierto de la intemperie,
hallarían mis pasos la pendiente
hacia la fuente de tu memoria.
Bajo la enramada todavía susurran
nuestras palabras celestes,
en la noche de este hogar abortado
pájaros ciegos o trapos sedientos de agua;
todo tiene aquí
ese aire de bestia agazapada
que día tras día
habita en las esperas,
y como sangre un sabor metálico
a desesperanza.
Enric
Si solo pudiese abrir la verja
y pasear los caminos del jardín
donde crecían salvajes la oscuridad y el tiempo,
aunque me digas que ahora
habitas en la luz y el desierto de la intemperie,
hallarían mis pasos la pendiente
hacia la fuente de tu memoria.
Bajo la enramada todavía susurran
nuestras palabras celestes,
en la noche de este hogar abortado
pájaros ciegos o trapos sedientos de agua;
todo tiene aquí
ese aire de bestia agazapada
que día tras día
habita en las esperas,
y como sangre un sabor metálico
a desesperanza.
Enric