claudiorbatisti
claudiorbatisti
Tengo memoria de una noche constelada,
de un pedazo de cielo
y la había colgado a un tal vez;
dos manos de hielo rozaban mi cara,
consumidas en la ausencia de un después,
ellas urgían los dedos vacíos
dentro de un cementerio insulso.
Una inesperada cantilena solitaria,
llenó la respiración.
de los pinos y de nosotros,
era extraño
le habló a tu ausencia con tu voz,
mórbida más que el rocío de la mañana
que despertó el alba de las bellas cosas.
Primero fuimos una gota.
Un solo de tempestad,
que se descargó en el mar,
se cayó de tu sonrisa,
e incendió la tarde,
deslumbrante pero muy lejana,
que nos cobijó a ambos,
en su espléndido seno.
El mar y sus extremidades,
los ojos, el llanto en las olas
y la suplica de quien,
quería renacer a mi lado
con un margen de orgullo,
devoró mi mismo cielo infeliz
y su falso amanecer,
típico de las palabras no dichas,
...no podías saberlas,
pero me habrías dicho:
-Te amé en ese instante fugaz de nosotros.
claudiorbatisti
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