legendario
Poeta que considera el portal su segunda casa
Apostaste a mi abandono
el canje de tu infortunio,
la promesa;
y yo sin ningún encono
sumido en un interlunio,
triste presa.
Es un bumerán que en años
ha regresado a mi vida,
tu figura;
y hoy, trepado en mis peldaños,
a cuestas con una herida
de amargura.
Voy cantando a los recuerdos
que sostienen mi existencia,
tus memorias;
y en mi mente yacen cuerdos
los signos de tu presencia,
cual historias.
Quedarán en mí grabadas
como dulces cicatrices,
tus sonrisas;
y animarán llamaradas
de aquellos días felices,
frescas brisas.
el canje de tu infortunio,
la promesa;
y yo sin ningún encono
sumido en un interlunio,
triste presa.
Es un bumerán que en años
ha regresado a mi vida,
tu figura;
y hoy, trepado en mis peldaños,
a cuestas con una herida
de amargura.
Voy cantando a los recuerdos
que sostienen mi existencia,
tus memorias;
y en mi mente yacen cuerdos
los signos de tu presencia,
cual historias.
Quedarán en mí grabadas
como dulces cicatrices,
tus sonrisas;
y animarán llamaradas
de aquellos días felices,
frescas brisas.