murdock
Poeta adicto al portal
Siempre tuve en el verano un poco de tu perfume
algo de aquella calle adoquinada
y el olor de las adormideras en la vera del rio
pero nunca te tuve en aquella orilla de nuevo
ni pase de nuevo sobre tu tejado
nunca volvieron a silbar los mirlos
con ese verso de tristeza
pero tal vez luego de un tiempo nos encontraremos
en otro febrero lejos del tiempo
cerca de tu habitación acompañados por otro fulgor
nos daremos cuenta que nunca sucedió
que no hay verano en el austro
que la primavera nunca llego
y que Machado no se equivocó.
Nos encontraremos siempre en el mismo café
entre los adoquines volveremos a arder
pero nunca nos volveremos a ver
pasaran las horas sobre el polvo del libro que te preste
perderá el color la foto que te tome
Entonces te observare lo harás tu
y sonreiremos para despedir
lo que nunca fue
algo de aquella calle adoquinada
y el olor de las adormideras en la vera del rio
pero nunca te tuve en aquella orilla de nuevo
ni pase de nuevo sobre tu tejado
nunca volvieron a silbar los mirlos
con ese verso de tristeza
pero tal vez luego de un tiempo nos encontraremos
en otro febrero lejos del tiempo
cerca de tu habitación acompañados por otro fulgor
nos daremos cuenta que nunca sucedió
que no hay verano en el austro
que la primavera nunca llego
y que Machado no se equivocó.
Nos encontraremos siempre en el mismo café
entre los adoquines volveremos a arder
pero nunca nos volveremos a ver
pasaran las horas sobre el polvo del libro que te preste
perderá el color la foto que te tome
Entonces te observare lo harás tu
y sonreiremos para despedir
lo que nunca fue