Manuel Avilés Mora
Pluma libre
Hasta la última fe que me tatuaste,
me recuerda que sigo vivo en ti;
que sigues siendo el mapa y la senda
que me transporta al papel donde desagua mi pluma.
Menos mal, que ni siquiera tengo tiempo de olvidarte,
porque ni sin letras te agotas en mi alma;
guías cada trazo, y das forma al nonato pensamiento
de un poeta roto.
Menos mal que todo me deletrea tu nombre.
Que cada pregunta, me grita una respuesta
que sigue viva muy adentro.
Hasta la última caricia que me negaba el tiempo,
marcó el sendero imaginario que yo inventaba
mucho antes de conocerte.
Menos mal que el aire y el salitre de una lágrima,
me traen las certezas de que no solo fueron letras
las que en tantas bocas y en tantos ojos,
acumulan sonidos que semejan el rasgar de la pluma
y el rico y colorido abanico de sentimientos
que cada alma poeta arranca de la tierra de su alma.
Menos mal que te sigo sintiendo, poesía.
me recuerda que sigo vivo en ti;
que sigues siendo el mapa y la senda
que me transporta al papel donde desagua mi pluma.
Menos mal, que ni siquiera tengo tiempo de olvidarte,
porque ni sin letras te agotas en mi alma;
guías cada trazo, y das forma al nonato pensamiento
de un poeta roto.
Menos mal que todo me deletrea tu nombre.
Que cada pregunta, me grita una respuesta
que sigue viva muy adentro.
Hasta la última caricia que me negaba el tiempo,
marcó el sendero imaginario que yo inventaba
mucho antes de conocerte.
Menos mal que el aire y el salitre de una lágrima,
me traen las certezas de que no solo fueron letras
las que en tantas bocas y en tantos ojos,
acumulan sonidos que semejan el rasgar de la pluma
y el rico y colorido abanico de sentimientos
que cada alma poeta arranca de la tierra de su alma.
Menos mal que te sigo sintiendo, poesía.