Yak Mercado
Poeta recién llegado
La vida me sabe a poco en tu ausencia,
caigo en el eterno letargo, un perpetuo atardecer.
Las mañanas dejaron de bañar mis ventanas con luz,
la noche pasó de ser cómplice a condena,
el beso del tabaco dejo de ser placer y se volvió necesidad.
Fui y deje de ser,
fui pecado y a ratos tormenta,
fui puerta y ventana, entrada y salida,
fui descaro y rectitud,
fui sarcasmo, fui nobleza.
Y no es que busque tu comprensión,
solo deseo tu complicidad;
tu tonalidad en mi paleta de color,
no encuentro un verde que pueda suplirte;
no hay quien haga del mordisqueo un juego,
de las caricias un sentido...
caigo en el eterno letargo, un perpetuo atardecer.
Las mañanas dejaron de bañar mis ventanas con luz,
la noche pasó de ser cómplice a condena,
el beso del tabaco dejo de ser placer y se volvió necesidad.
Fui y deje de ser,
fui pecado y a ratos tormenta,
fui puerta y ventana, entrada y salida,
fui descaro y rectitud,
fui sarcasmo, fui nobleza.
Y no es que busque tu comprensión,
solo deseo tu complicidad;
tu tonalidad en mi paleta de color,
no encuentro un verde que pueda suplirte;
no hay quien haga del mordisqueo un juego,
de las caricias un sentido...