Amartemisa
Poetisa
Cae un Te Amo a tu cara,
como un cabello que endulzas con tus dedos
al dirigirlo tras tus orejas,
para acompañar al resto de tu cabello.
Caen mis besos disfrazados de azucenas,
caen en la tarde pintada de niebla
que juega a ser el sol de un día de primavera,
cae, en este otoño que prima oscuro y frío,
en este Otoño que ante mis ojos
se funde alegre hasta caer todos,
besos míos, besos tuyos.
¿Dices que un poema ha caído en tu rostro?
¿Dices que, afortunada tu sonrisa,
ha bebido palabras mágicas que te llevarán conmigo
al país de Nunca Jamás?
Amor mío, dime una cosa,
¿verdad que las sirenas se empolvan la cara
al vernos en la orilla de nuestra playa exótica
y que cuando hacemos el amor pasan las golondrinas
con estrellas en los picos
y nos lanzan sus promesas de luz
para una eternidad o más de dos?
Mi amor, ¿recuerdas el día que llegaste
marinero de la ausencia,
y abrazaste mi libertad?
¿Recuerdas que te amé?
Amor mío, ¿recuerdas lo que te sigo amando?
Mi amor, ¿recuerdas que te amaré?
Oh! Dulce caballero de la cordura mía,
no dejaré que desperdicies esas lágrimas
en un suelo que no las aprecia,
deja que mi alma se las beba de un trago disimulado
para sentir tu felicidad en mi firmamento.
Vida mía, cuéntame uno de esos cuentos
de la flor que miraban en el pueblo,
los cuentos de la cordura nuestra,
la locura de unos locos
que sólo ellos comprenden.
La locura de un amor, que en la distancia de siglos,
siguen amándose eternos.
Vida mía, ¿tan locos estamos por amarnos?
como un cabello que endulzas con tus dedos
al dirigirlo tras tus orejas,
para acompañar al resto de tu cabello.
Caen mis besos disfrazados de azucenas,
caen en la tarde pintada de niebla
que juega a ser el sol de un día de primavera,
cae, en este otoño que prima oscuro y frío,
en este Otoño que ante mis ojos
se funde alegre hasta caer todos,
besos míos, besos tuyos.
¿Dices que un poema ha caído en tu rostro?
¿Dices que, afortunada tu sonrisa,
ha bebido palabras mágicas que te llevarán conmigo
al país de Nunca Jamás?
Amor mío, dime una cosa,
¿verdad que las sirenas se empolvan la cara
al vernos en la orilla de nuestra playa exótica
y que cuando hacemos el amor pasan las golondrinas
con estrellas en los picos
y nos lanzan sus promesas de luz
para una eternidad o más de dos?
Mi amor, ¿recuerdas el día que llegaste
marinero de la ausencia,
y abrazaste mi libertad?
¿Recuerdas que te amé?
Amor mío, ¿recuerdas lo que te sigo amando?
Mi amor, ¿recuerdas que te amaré?
Oh! Dulce caballero de la cordura mía,
no dejaré que desperdicies esas lágrimas
en un suelo que no las aprecia,
deja que mi alma se las beba de un trago disimulado
para sentir tu felicidad en mi firmamento.
Vida mía, cuéntame uno de esos cuentos
de la flor que miraban en el pueblo,
los cuentos de la cordura nuestra,
la locura de unos locos
que sólo ellos comprenden.
La locura de un amor, que en la distancia de siglos,
siguen amándose eternos.
Vida mía, ¿tan locos estamos por amarnos?
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