Jorge Yanes
Poeta fiel al portal
Husmeando En La Mente De Una Reina Asesina
Reina asesina
bañada en tus perlas negras
vampiresa divina
que en la lluvia te desintegras.
Quizás el viento devore mis manos
condenándome a un suicidio
buscando miradas en árboles ancianos
propagadores de el eterno homicidio.
Siglo de libre albedrío
predicho por las artes mortales
mientras observas un rostro
devorando sus viseras vitales.
El viento condenándose
como Andrómeda desencadenándose
las heridas están curándose
pero en la mente, no están borrándose.
Busca un rostro en las estrellas
lleno de sangre y que sea anciano
finge tener la vida
para moldearla como un artesano.
Despierta desespera duerme
tenemos doscientas reencarnaciones
maneja las ensangrentadas estrellas
como un suicidio errante.
Recuerda que algún día dispararé
ante un congelado cuerpo
y un suicidado muerto
y con su sangre te envenenaré.
Conjunciones solemnes
de un ayer y un mañana olvidado
o una madrugada fría
de un cuerpo óseo torturado.
Con la aorta izquierda paralizada
ocúltate entre odinas
simple dama desquiciada
mira lo que descubrí
conversando con tu mente asesina.
Lentos...
mortales...
venenosos...
incandescentes...
paralelo
a las lineas
de sangre descendentes...
bañada en tus perlas negras
vampiresa divina
que en la lluvia te desintegras.
Quizás el viento devore mis manos
condenándome a un suicidio
buscando miradas en árboles ancianos
propagadores de el eterno homicidio.
Siglo de libre albedrío
predicho por las artes mortales
mientras observas un rostro
devorando sus viseras vitales.
El viento condenándose
como Andrómeda desencadenándose
las heridas están curándose
pero en la mente, no están borrándose.
Busca un rostro en las estrellas
lleno de sangre y que sea anciano
finge tener la vida
para moldearla como un artesano.
Despierta desespera duerme
tenemos doscientas reencarnaciones
maneja las ensangrentadas estrellas
como un suicidio errante.
Recuerda que algún día dispararé
ante un congelado cuerpo
y un suicidado muerto
y con su sangre te envenenaré.
Conjunciones solemnes
de un ayer y un mañana olvidado
o una madrugada fría
de un cuerpo óseo torturado.
Con la aorta izquierda paralizada
ocúltate entre odinas
simple dama desquiciada
mira lo que descubrí
conversando con tu mente asesina.
Lentos...
mortales...
venenosos...
incandescentes...
paralelo
a las lineas
de sangre descendentes...