Rigo Ventura
Poeta recién llegado
Aquella noche llena de estrellas petrificadas sonando a canción
tuve la oportunidad de leer tus labios con mucha ambición.
se escapaban los segundos y resbalaban mis halagos a tus ojos
pues hasta el brillo de tu cabello borraba todos mis enojos.
la luna quiso competir contra ti para quitarte toda la atención
pero fallo en su intento, pues solo hacia ti corría mi admiración.
cambiaste los actos de mis sentidos plasmándote como doncella
y golpeaste mis sentimientos con las fuerzas de una centella
el tiempo corrió y a su vez nuestros encuentros se fueron creciendo
aunque en el paso me estabas controlando y a la vez seduciendo.
Me llevaste a tu nido y me diste las llaves que abrían esa puerta
La cual estaría cerrada pero solo para mi se encontraría abierta.
como un niño reí por la inmensa alegría que tú me regalabas
y le declarabas a mis palabras un pacto que solo tu abarcabas.
corrías como corrientes del río que se encamina hacia el mar
preguntándole a Dios si eras la mujer a la cual me tocaba amar.
un día fui a declararte lo que estaba sintiendo todo mi corazón
tu nombre era el tesoro que me desbordaba mil y una ambición.
fue frustrante la realidad a la cual tuve que someterme aquel día
pues hubo algo que me enfrento para acabar con toda esa melodía.
eras propiedad de un dueño que te amaba con las fuerzas del cielo
ya que tus labios eran terrenos que pertenecían a todo su suelo.
fui el otro, fui el que se llevaba las sobras de aquel hombre,
ocasionaste la decepción que me separaba hasta de mi nombre.
eras una mentira que evaporó los ámbitos de mis sentimientos,
ocasionando que intoxiques la naturaleza de mis pensamientos.
Derramaste un veneno marcado a causa de ese único egoísmo,
que puedo compararlo con la desgracia de un acto de ateismo.
me perdí en un viaje falso en donde me llevaste al mismo dolor,
que me recuerdan la infelicidad caracterizada con su color.
secretamente tengo que guardar las angustias que me regaste,
pues tomaste a mi triste corazón lleno de ti y lo abandonaste.
mi gesto de amor fue algo que esa mujer se llevo y conservó,
ahora he conocido otra decepción que el destino me reservó.
te hubiese deseado conocer como hipótesis o tal vez teoría,
ya que me hubiese alejado de la mujer que me destruiría.