Cubiertos de su mentira
se desplazan con temor
aquellos "te amo"
y los "yo también".
Esparcen sin saber,
ese aroma a duda,
falsedad y tristeza,
y se alejan anunciando su destino.
Fúnebre aquel,
aunque como si de algo epistolar se tratase,
reciben al destinatario con orgullo,
sin que nada se les escape.
No tienen la culpa,
delatados por las circunstancias
vuelan lejos y casi sin darse cuenta,
en su inocencia venden sonrisas.
Sonrisas falsas, momentáneas,
que se dibujan en las caras de los niños.
El único problema es que aquellos ya crecieron,
y hoy no es un día más de falso amor.
se desplazan con temor
aquellos "te amo"
y los "yo también".
Esparcen sin saber,
ese aroma a duda,
falsedad y tristeza,
y se alejan anunciando su destino.
Fúnebre aquel,
aunque como si de algo epistolar se tratase,
reciben al destinatario con orgullo,
sin que nada se les escape.
No tienen la culpa,
delatados por las circunstancias
vuelan lejos y casi sin darse cuenta,
en su inocencia venden sonrisas.
Sonrisas falsas, momentáneas,
que se dibujan en las caras de los niños.
El único problema es que aquellos ya crecieron,
y hoy no es un día más de falso amor.