marquelo
Negrito villero
No perderé el grito
ni la cita de mi boca
con el vaso
por una noche
cuya silueta arrecia
el cálido espectro
amarillo
en el reino
de tu espejo
cuya avanzada
conquista
quiere retener
todas tus partidas.
Dos dedos
tocan el tiempo
con una longeva
espera
cuyo fin
no es otro
que tu rostro
impuesto
como sello
de arrullo
en un cuarto
para niños.
En las calles
abiertas
mi herida refresca
pero
no me reconoces
algo en mí
traspasa
lo que buscan
tus ojos.
ni la cita de mi boca
con el vaso
por una noche
cuya silueta arrecia
el cálido espectro
amarillo
en el reino
de tu espejo
cuya avanzada
conquista
quiere retener
todas tus partidas.
Dos dedos
tocan el tiempo
con una longeva
espera
cuyo fin
no es otro
que tu rostro
impuesto
como sello
de arrullo
en un cuarto
para niños.
En las calles
abiertas
mi herida refresca
pero
no me reconoces
algo en mí
traspasa
lo que buscan
tus ojos.
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