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Meollos de pájaro

prisionero inocente

Poeta que considera el portal su segunda casa
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[TR]
[TD="colspan: 2"]
[/TD]
[/TR]
[TR]
[TD="colspan: 2"]Da miedo estar entre las cuencas
-siquiera por un segundo-
el pensamiento blanco
que lentamente se convierte en esqueleto de la ternura
por los acantilados
que concluyen en vértigo,
y oponerse a la sombra que antecede cualquier arroyo
del amanecer.
Da miedo cerrar los ojos
transfigurados en meollos de pájaro
cuando la memoria del canto es líquida y salada.
Son ceniza de futuro los párpados
y un jazz del veneno
que escucho cada vez que me acerco
a las salvajes colmenas del olvido
hoy se pudre y huele a violín podrido mi alma.
En los sauces tiembla el recuerdo de ahogada ninfa
y el filo de un desorden craneal
brilla en el balbuceo de rezos,
se espantan calaveras de cobre
que llevo insertadas en cada derrota
por otoños y otras sangres del tiempo.
Da miedo estar entre las cuencas -creedme-
como un peso anexo
de la insoportable tarea de ser lágrima, que sólo el agua profesa.[/TD]
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Las vértebras de este enraizado canto alimentan la melancolía terrenal, conmueven su simetría de dolor en el aroma de un olvido fecundo, canto esgrimido por el alma de las formas que se desvanecen, subliminales de éxodos sanguíneos que tallan con valentía sus turbaciones. La ausencia es un camino interno. Lo demás puede ser ampliamente contemplativo. Gracias por tu arte prodigioso, estimado compañero Marius.


“Son ceniza de futuro los párpados
y un jazz del veneno
que escucho cada vez que me acerco
a las salvajes colmenas del olvido
hoy se pudre y huele a violín podrido mi alma.”

Marius.




Dejo abrazos. RJL
 
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[TR]
[TD="colspan: 2"]Da miedo estar entre las cuencas
-siquiera por un segundo-
el pensamiento blanco
que lentamente se convierte en esqueleto de la ternura
por los acantilados
que concluyen en vértigo,
y oponerse a la sombra que antecede cualquier arroyo
del amanecer.
Da miedo cerrar los ojos
transfigurados en meollos de pájaro
cuando la memoria del canto es líquida y salada.
Son ceniza de futuro los párpados
y un jazz del veneno
que escucho cada vez que me acerco
a las salvajes colmenas del olvido
hoy se pudre y huele a violín podrido mi alma.
En los sauces tiembla el recuerdo de ahogada ninfa
y el filo de un desorden craneal
brilla en el balbuceo de rezos,
se espantan calaveras de cobre
que llevo insertadas en cada derrota
por otoños y otras sangres del tiempo.
Da miedo estar entre las cuencas -creedme-
como un peso anexo
de la insoportable tarea de ser lágrima, que sólo el agua profesa.[/TD]
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Las lagrimas como esa tarea de fusion cuando los sueños se pierden.
me gustó. saludos de luzyabsenta
 
Última edición:
La insoportable tarea de ser lágrima...me parece genial como otras imágenes que empleas y con las que me siento cómplice. Me gusta.
Saludos!!
 
El azar y el destino se adentran en la oquedad siniestra de ese llanto que se vuelve un canto a la vida.
Excelente obra amigo, realmente lo disfruté mucho.
Un abrazo grande, poeta.
 
Leerte para mí es adentrarse en un mundo diferente, el tuyo y el de tu Poesía pero siempre encuentro algo que se queda eterno en mí. Te leo y jamás me cansaré de hacerlo porque admiro como escribes. Saludos, Marius. Un gusto, amigo.
 
Lágrimas que abren grietas interiores, porque resbalan hacia adentro de las cuencas; lágrimas que se convierten en piedra de la memoria y cuyo peso solo se aligera al ser arrojadas a la tierra virgen del poema. Magnífico siempre, Marius. Un fuerte abrazo, amigo.
 
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[TD="colspan: 2"]Da miedo estar entre las cuencas
-siquiera por un segundo-
el pensamiento blanco
que lentamente se convierte en esqueleto de la ternura
por los acantilados
que concluyen en vértigo,
y oponerse a la sombra que antecede cualquier arroyo
del amanecer.
Da miedo cerrar los ojos
transfigurados en meollos de pájaro
cuando la memoria del canto es líquida y salada.
Son ceniza de futuro los párpados
y un jazz del veneno
que escucho cada vez que me acerco
a las salvajes colmenas del olvido
hoy se pudre y huele a violín podrido mi alma.
En los sauces tiembla el recuerdo de ahogada ninfa
y el filo de un desorden craneal
brilla en el balbuceo de rezos,
se espantan calaveras de cobre
que llevo insertadas en cada derrota
por otoños y otras sangres del tiempo.
Da miedo estar entre las cuencas -creedme-
como un peso anexo
de la insoportable tarea de ser lágrima, que sólo el agua profesa.[/TD]
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Me ha gustado mucho, un placer leerte. Saludos.
 
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