SanBlasfemo
Poeta asiduo al portal
Mercados bisuteros de occidente
Talante de mujeres, ¿quién lo puede entender?
Arcipreste de Hita
El orgullo es tu fiel centinela.
En las tardes tus redes quieren
arrebatarme un banco de legañas.
También te inclinas y lo niegas
mientras duermo a la mañana.
En cuclillas me pretendes.
Hoguera sin iniciar que temes;
siendo nadie quien naufragó todavía.
Señales de humo, imaginación difusa
que olea como el mar vertido sobre mí.
Negras gaviotas picotean el almario
recordándote, que venció la primavera
-te a ti-.
Centelleó aquél cuando te amó,
pisando las espigas de la coquetería:
esa limpia promesa -turbiamente
desprometida- y sin resolución.
Para ti tus tinieblas, hembra por conocer.
El poeta en su torre imagina mundos leídos .
El guerrero conoce el amor aún en la guerra.
Emerge de tu mirada una plantación de espanto.
Me das garrote prostituyendo el cometido,
prostituyéndolo ensaboría y malamente.
Sin noticias de tu sentimiento.
Te tiene quien te roba la vergüenza,
y haces lo que con tu mejor amigo no harías.
Ay del amigo!
Tu experiencia barre para casa,
tu mal saber está domesticado.
Si algo te reaviva es cuando te encienden.
Ni alma, cuerpo, fama ni nada mientras tú,
se ahogue siendo cosa tuya tu pertenencia.
Cuando uno te cansa, es año festivo
para el ego con que tejes tus vestidos
Cuando otro, qué chulo, te maltratara:
Tiempo es cielo y no tienes madre.
Hembra que hombres buscan
anda de requeteputísima madre.
La palabra misoginia te nombra.
Bisutería que compra el mejor postor.
Talante de mujeres, ¿quién lo puede entender?
Arcipreste de Hita
El orgullo es tu fiel centinela.
En las tardes tus redes quieren
arrebatarme un banco de legañas.
También te inclinas y lo niegas
mientras duermo a la mañana.
En cuclillas me pretendes.
Hoguera sin iniciar que temes;
siendo nadie quien naufragó todavía.
Señales de humo, imaginación difusa
que olea como el mar vertido sobre mí.
Negras gaviotas picotean el almario
recordándote, que venció la primavera
-te a ti-.
Centelleó aquél cuando te amó,
pisando las espigas de la coquetería:
esa limpia promesa -turbiamente
desprometida- y sin resolución.
Para ti tus tinieblas, hembra por conocer.
El poeta en su torre imagina mundos leídos .
El guerrero conoce el amor aún en la guerra.
Emerge de tu mirada una plantación de espanto.
Me das garrote prostituyendo el cometido,
prostituyéndolo ensaboría y malamente.
Sin noticias de tu sentimiento.
Te tiene quien te roba la vergüenza,
y haces lo que con tu mejor amigo no harías.
Ay del amigo!
Tu experiencia barre para casa,
tu mal saber está domesticado.
Si algo te reaviva es cuando te encienden.
Ni alma, cuerpo, fama ni nada mientras tú,
se ahogue siendo cosa tuya tu pertenencia.
Cuando uno te cansa, es año festivo
para el ego con que tejes tus vestidos
Cuando otro, qué chulo, te maltratara:
Tiempo es cielo y no tienes madre.
Hembra que hombres buscan
anda de requeteputísima madre.
La palabra misoginia te nombra.
Bisutería que compra el mejor postor.
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