garnica
Poeta recién llegado
¿Qué cantas, pajarito de agua,
desde el centro mismo de la noche atónita?
¿La alegría desvalida? ¿La mística tristeza?
¿El incurable vivir?
¿Hacia ti los pasos y las horas,
los brazos extendidos del amor
sobre la nada?
¿Quién, qué presencia, qué añoranza,
qué latir merecerá tu canto?
Un día después del fin del mundo,
una vez que pasó por aquí
la vorágine de fuego,
el odio congregado
como un pueblo de demonios,
una lluvia desconocida
hace temblar un pedazo de hierba viva
en el corazón.
Tal vez nunca exija un nombre;
acaso desde siempre supe
cómo se llama.
desde el centro mismo de la noche atónita?
¿La alegría desvalida? ¿La mística tristeza?
¿El incurable vivir?
¿Hacia ti los pasos y las horas,
los brazos extendidos del amor
sobre la nada?
¿Quién, qué presencia, qué añoranza,
qué latir merecerá tu canto?
Un día después del fin del mundo,
una vez que pasó por aquí
la vorágine de fuego,
el odio congregado
como un pueblo de demonios,
una lluvia desconocida
hace temblar un pedazo de hierba viva
en el corazón.
Tal vez nunca exija un nombre;
acaso desde siempre supe
cómo se llama.