Sigfrid
Poeta recién llegado
Merecer
Él no te conoce como yo,
ni te ha visto sonreir a la primavera;
no sabe el ritmo de tu corazón;
ni ha visto el cielo en tu cara tan bella.
Él no te venera como mi persona,
ni ha sentido el látigo de tu ausencia;
te ha llenado de lágrimas las horas,
cuando te trata con su indiferencia.
Él no tiene idea de tus sueños,
y sin embargo te preocupa que se vaya;
te trata como si fuera tu dueño,
yo espero que los ojos bien abras.
Él no tiene la menor conciencia,
de cuán maravillosa puedes llegar a ser;
porque eres mi ángel, una reina,
¿por qué yo no te puedo merecer?
Él no te conoce como yo,
ni te ha visto sonreir a la primavera;
no sabe el ritmo de tu corazón;
ni ha visto el cielo en tu cara tan bella.
Él no te venera como mi persona,
ni ha sentido el látigo de tu ausencia;
te ha llenado de lágrimas las horas,
cuando te trata con su indiferencia.
Él no tiene idea de tus sueños,
y sin embargo te preocupa que se vaya;
te trata como si fuera tu dueño,
yo espero que los ojos bien abras.
Él no tiene la menor conciencia,
de cuán maravillosa puedes llegar a ser;
porque eres mi ángel, una reina,
¿por qué yo no te puedo merecer?