camicho
Poeta asiduo al portal
Ignorante en esta celda
de barrotes óseos
frontales y temporales.
Con eufemismos
y la plasticidad que permite el lenguaje
para narrar reflexiones
fomentadas por tu ausencia.
Riendas que azotan, sobre la nostalgia,
mas indiferencia.
Y las miradas encriptadas filtran dolor
así avivan el fuego de su duelo.
Uñas masoquistas
incrustadas en la cera caliente
que derretida
escurre de balcones de escaso maquillaje.
Una cefalea de prolongada data
digiere los recuerdos,
al instante que músculos taquicárdicos
reciclan todos los fluidos
cuando las represas rebasan.
Basta tan sólo escucharte decir Sí
y enseguida cuestionarme;
no queda más alternativa que esperarte.
Cierto, hay la intención
para querer huir de mi mismo
en aquel instante.
Entenderme libre
de esas mordazas emocionales
a las que me tienes sujeto.
Aferrado aún al borde,
precipicio de tu mirada.
No hay cansancio por andar sobre el húmedo fango
que el llanto y la tierra hacen.
Ni por el frío
aire lejano que sopla de tus pensamientos.
Erosionados los momentos,
escurren los lamentos en fragmentos,
No hubo duda,
sólo una idea fija e inconsciente
para no caer.
No ser parte del pasado,
ni ser apartado por nuevos parpadeos.
He entrado y salido por ojos ajenos,
también por los míos;
menos por los tuyos.
Caído.
Negando migajas
que samaritanos no han dudado,
aun frustrados, brindarlas nuevamente.
He salivado portazos de censura y diplomáticos abrazos;
unos permitidos otros omitidos;
suplantándolos por besos
que no pretenden confundir emociones,
sólo ser guía
y tener clara esta sequía.
Romántico asemeja el momento
un ósculo altruista que me desvela.
Algunas veces me ha bastado
una mano para equilibrar este peso
y la otra ha sido el nexo
para hidratar me de lunas nuevas
los últimos meses.
Meses Caóticos.
Meses Catárticos
o simplemente catalépticos.
de barrotes óseos
frontales y temporales.
Con eufemismos
y la plasticidad que permite el lenguaje
para narrar reflexiones
fomentadas por tu ausencia.
Riendas que azotan, sobre la nostalgia,
mas indiferencia.
Y las miradas encriptadas filtran dolor
así avivan el fuego de su duelo.
Uñas masoquistas
incrustadas en la cera caliente
que derretida
escurre de balcones de escaso maquillaje.
Una cefalea de prolongada data
digiere los recuerdos,
al instante que músculos taquicárdicos
reciclan todos los fluidos
cuando las represas rebasan.
Basta tan sólo escucharte decir Sí
y enseguida cuestionarme;
no queda más alternativa que esperarte.
Cierto, hay la intención
para querer huir de mi mismo
en aquel instante.
Entenderme libre
de esas mordazas emocionales
a las que me tienes sujeto.
Aferrado aún al borde,
precipicio de tu mirada.
No hay cansancio por andar sobre el húmedo fango
que el llanto y la tierra hacen.
Ni por el frío
aire lejano que sopla de tus pensamientos.
Erosionados los momentos,
escurren los lamentos en fragmentos,
No hubo duda,
sólo una idea fija e inconsciente
para no caer.
No ser parte del pasado,
ni ser apartado por nuevos parpadeos.
He entrado y salido por ojos ajenos,
también por los míos;
menos por los tuyos.
Caído.
Negando migajas
que samaritanos no han dudado,
aun frustrados, brindarlas nuevamente.
He salivado portazos de censura y diplomáticos abrazos;
unos permitidos otros omitidos;
suplantándolos por besos
que no pretenden confundir emociones,
sólo ser guía
y tener clara esta sequía.
Romántico asemeja el momento
un ósculo altruista que me desvela.
Algunas veces me ha bastado
una mano para equilibrar este peso
y la otra ha sido el nexo
para hidratar me de lunas nuevas
los últimos meses.
Meses Caóticos.
Meses Catárticos
o simplemente catalépticos.
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