Mesura de tus labios cristalinos

Alejandro Rodrigo Flagel

Poeta recién llegado
Mesura de tus labios cristalinos



Ooh desmesura de tus labios cristalinos…!

Dosificación de la belleza! Sorda mano, que en tu boca

el jazmín toca, de tus besos clavellinos…

Lluvia! Color de cristal, tu mano evoca!

Manojo de consuelo, que el privarte nacarado

de la sombra que apenumbra tu consuelo,

es el viento enamorado, la gloria que lacera de tu vuelo,

el beso, imán, que encarcelado, reviste tu color enamorado…


Cintura de tu llanto acaudalado! Rostro en la fortuna!

Que desenvaina el mástil más distante de la noche!

La sombra verde de tus ojos de fantoche,

el cielo: lágrima, que besa tu mejilla, a tus pies, laguna…

Priva tu arte el ojo del sendero: rostro de la noche,

encarcelando la miel de tu silencio; unívoca tarea

marejada en bruma cual silencio repentino cacarea,

en sus ojos de cien soles cautivando la trasnoche…


Helado menester de tu forma y tu resguardo,

privanza de hiel cual el delirio, profesa el solo soplo

del bosquejo en ala ó del lápiz cual retardo

en el arduo crepitar tu solo canto no rescoplo…

Absurda tarea de entintar las estelares flechas

que en lo cauto, afincadas en lo süave,

retingladas en marea, sopla el viento que no cabe

irisando las pertrechas, gualdas sombras, de tus brechas…


Cual brillante nube en el oro del recuerdo,

así la noche aísla de tu manto

el soberano canto, al ruiseñor que pierdo

cuando vela de tu mano hasta ser tanto;

la ciega noche es el crepúsculo que afirma

que con tu innata tea de sudor, así la mecha

de mi buril de sombra, acaudala la pertrecha

voz, que en tu dialecto, la paz bebe y confirma:

“He dado pasos al oeste de tu boca,

y tus labios colorados, fueron pretil enseña

del rostro de la peña que el sendero de la roca

inmóvil alza su diatriba, al oeste de mi dueña…”


Por el sendero casto, que tu ruiseñor enseña,

así la noche ciela, al oeste, mi navío

desatándole colores al magenta brío,

que la búsqueda en tu pierna, nieva y sueña…

Tamo ardiente, cautivado de la hembra,

latir vertiginoso en la sal de la pantera,

al silencio de la estera, sobre la siembra

un final ya no acabado enajena mi agua entera…


Puerto en aguas, sollozando las lágrimas terrenas!

A la sombra de la noche, a espaldas de tu nieve

candil, que sobre el fuego, distinguiendo llanto breve,

de tu ósculo medraba, asintiendo flores llenas…

Flores llenas de agua y sombra, de agua y nieve en tu desnudo,

sombra y agua de tu nieve, en la nieve de tu lecho,

fomentando agua desnuda, que desnuda de tu pecho

para ser erradicada, la sombra de mi escudo…!


Priva acecho de tus labios, en rostros ya cautivos,

ó besándose el aliento, de los cuerpos aprehensivos…
 
Mesura de tus labios cristalinos



Ooh desmesura de tus labios cristalinos…!

Dosificación de la belleza! Sorda mano, que en tu boca

el jazmín toca, de tus besos clavellinos…

Lluvia! Color de cristal, tu mano evoca!

Manojo de consuelo, que el privarte nacarado

de la sombra que apenumbra tu consuelo,

es el viento enamorado, la gloria que lacera de tu vuelo,

el beso, imán, que encarcelado, reviste tu color enamorado…


Cintura de tu llanto acaudalado! Rostro en la fortuna!

Que desenvaina el mástil más distante de la noche!

La sombra verde de tus ojos de fantoche,

el cielo: lágrima, que besa tu mejilla, a tus pies, laguna…

Priva tu arte el ojo del sendero: rostro de la noche,

encarcelando la miel de tu silencio; unívoca tarea

marejada en bruma cual silencio repentino cacarea,

en sus ojos de cien soles cautivando la trasnoche…


Helado menester de tu forma y tu resguardo,

privanza de hiel cual el delirio, profesa el solo soplo

del bosquejo en ala ó del lápiz cual retardo

en el arduo crepitar tu solo canto no rescoplo…

Absurda tarea de entintar las estelares flechas

que en lo cauto, afincadas en lo süave,

retingladas en marea, sopla el viento que no cabe

irisando las pertrechas, gualdas sombras, de tus brechas…


Cual brillante nube en el oro del recuerdo,

así la noche aísla de tu manto

el soberano canto, al ruiseñor que pierdo

cuando vela de tu mano hasta ser tanto;

la ciega noche es el crepúsculo que afirma

que con tu innata tea de sudor, así la mecha

de mi buril de sombra, acaudala la pertrecha

voz, que en tu dialecto, la paz bebe y confirma:

“He dado pasos al oeste de tu boca,

y tus labios colorados, fueron pretil enseña

del rostro de la peña que el sendero de la roca

inmóvil alza su diatriba, al oeste de mi dueña…”


Por el sendero casto, que tu ruiseñor enseña,

así la noche ciela, al oeste, mi navío

desatándole colores al magenta brío,

que la búsqueda en tu pierna, nieva y sueña…

Tamo ardiente, cautivado de la hembra,

latir vertiginoso en la sal de la pantera,

al silencio de la estera, sobre la siembra

un final ya no acabado enajena mi agua entera…


Puerto en aguas, sollozando las lágrimas terrenas!

A la sombra de la noche, a espaldas de tu nieve

candil, que sobre el fuego, distinguiendo llanto breve,

de tu ósculo medraba, asintiendo flores llenas…

Flores llenas de agua y sombra, de agua y nieve en tu desnudo,

sombra y agua de tu nieve, en la nieve de tu lecho,

fomentando agua desnuda, que desnuda de tu pecho

para ser erradicada, la sombra de mi escudo…!


Priva acecho de tus labios, en rostros ya cautivos,

ó besándose el aliento, de los cuerpos aprehensivos…
Sendero de formas, labios que en ese tinte supremo
van marcando umbrales de ritmo y sagradas infusiones.
un gran poema donde fluyen esencias y abundancia
de alimentos soñados en la conjugacion de los
sentimientos. felicidades. saludos amables de
luzyabsenta
 
Mesura de tus labios cristalinos



Ooh desmesura de tus labios cristalinos…!

Dosificación de la belleza! Sorda mano, que en tu boca

el jazmín toca, de tus besos clavellinos…

Lluvia! Color de cristal, tu mano evoca!

Manojo de consuelo, que el privarte nacarado

de la sombra que apenumbra tu consuelo,

es el viento enamorado, la gloria que lacera de tu vuelo,

el beso, imán, que encarcelado, reviste tu color enamorado…


Cintura de tu llanto acaudalado! Rostro en la fortuna!

Que desenvaina el mástil más distante de la noche!

La sombra verde de tus ojos de fantoche,

el cielo: lágrima, que besa tu mejilla, a tus pies, laguna…

Priva tu arte el ojo del sendero: rostro de la noche,

encarcelando la miel de tu silencio; unívoca tarea

marejada en bruma cual silencio repentino cacarea,

en sus ojos de cien soles cautivando la trasnoche…


Helado menester de tu forma y tu resguardo,

privanza de hiel cual el delirio, profesa el solo soplo

del bosquejo en ala ó del lápiz cual retardo

en el arduo crepitar tu solo canto no rescoplo…

Absurda tarea de entintar las estelares flechas

que en lo cauto, afincadas en lo süave,

retingladas en marea, sopla el viento que no cabe

irisando las pertrechas, gualdas sombras, de tus brechas…


Cual brillante nube en el oro del recuerdo,

así la noche aísla de tu manto

el soberano canto, al ruiseñor que pierdo

cuando vela de tu mano hasta ser tanto;

la ciega noche es el crepúsculo que afirma

que con tu innata tea de sudor, así la mecha

de mi buril de sombra, acaudala la pertrecha

voz, que en tu dialecto, la paz bebe y confirma:

“He dado pasos al oeste de tu boca,

y tus labios colorados, fueron pretil enseña

del rostro de la peña que el sendero de la roca

inmóvil alza su diatriba, al oeste de mi dueña…”


Por el sendero casto, que tu ruiseñor enseña,

así la noche ciela, al oeste, mi navío

desatándole colores al magenta brío,

que la búsqueda en tu pierna, nieva y sueña…

Tamo ardiente, cautivado de la hembra,

latir vertiginoso en la sal de la pantera,

al silencio de la estera, sobre la siembra

un final ya no acabado enajena mi agua entera…


Puerto en aguas, sollozando las lágrimas terrenas!

A la sombra de la noche, a espaldas de tu nieve

candil, que sobre el fuego, distinguiendo llanto breve,

de tu ósculo medraba, asintiendo flores llenas…

Flores llenas de agua y sombra, de agua y nieve en tu desnudo,

sombra y agua de tu nieve, en la nieve de tu lecho,

fomentando agua desnuda, que desnuda de tu pecho

para ser erradicada, la sombra de mi escudo…!


Priva acecho de tus labios, en rostros ya cautivos,

ó besándose el aliento, de los cuerpos aprehensivos…
Felicidades Alejandro por esta obra tan bella y esplendida que me ha encantado y que es un verdadero placer leer. Saludos, que pases muy buenos días.
 
La anterior respuesta, es para TribuZen; ésta, de ahora, es para Luzabsenta...

Un abrazo grande, compañero!!! Muchas gracias por tus palabras y aliento! Gracias por todo!!!


Sigamos adelante con nuestra inspiración!!!!


Avanti, amigo!!!!


Adelante, Poeta!!!! Un abrazo grande, amigo!!! Avanti!!!


Ale
 
La anterior respuesta, es para TribuZen; ésta, de ahora, es para Luzabsenta...

Un abrazo grande, compañero!!! Muchas gracias por tus palabras y aliento! Gracias por todo!!!


Sigamos adelante con nuestra inspiración!!!!


Avanti, amigo!!!!


Adelante, Poeta!!!! Un abrazo grande, amigo!!! Avanti!!!


Ale

Agradezco la cordialidad de tu respuesta.
Hay poesias que se merecen atenta reflexion.
Leer otra vez esta bella obra sera recrear esos
sentimientos plenos que salen de tus lineas
saludos de luzyabsenta
 

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