Maite Aranguren
Poeta que considera el portal su segunda casa
Qué más metáfora hay,
que la vida que vivimos,
engendrada por ajenos,
que se van haciendo viejos,
mientras nosotros sufrimos
Dependientes de la tierra,
esa que nos vió nacer,
que reparte, a veces, fortuna,
y en otras partes hambruna,
y a otros les da poder
Colgamos del hemistiquio,
de la elección de los caminos,
lo que fue no es lo que sería,
ni siquiera es la miseria,
de no saber nuestros destinos
Y lo tildan de rutina,
pero qué más ficción quieres ver,
que esta propia realidad,
que tan sólo es crueldad,
obligándonos a escoger
Y, qué hubiera sido si,
es algo que nunca sabré,
mientras sigo estando aquí,
vida estúpida y baladí,
sin saber dónde estaré
Tampoco sabré que será
tenerte hasta ese final
que se nos reserva a todos
terminar entre los lodos
esquivando lo infernal
Ese es mi más terrible estertor
saber que pudo ser y no fue
que morí sin antes vivir
que al final tuve que huir
que fui lo que fui,
sin ser lo que debiera
que la vida que vivimos,
engendrada por ajenos,
que se van haciendo viejos,
mientras nosotros sufrimos
Dependientes de la tierra,
esa que nos vió nacer,
que reparte, a veces, fortuna,
y en otras partes hambruna,
y a otros les da poder
Colgamos del hemistiquio,
de la elección de los caminos,
lo que fue no es lo que sería,
ni siquiera es la miseria,
de no saber nuestros destinos
Y lo tildan de rutina,
pero qué más ficción quieres ver,
que esta propia realidad,
que tan sólo es crueldad,
obligándonos a escoger
Y, qué hubiera sido si,
es algo que nunca sabré,
mientras sigo estando aquí,
vida estúpida y baladí,
sin saber dónde estaré
Tampoco sabré que será
tenerte hasta ese final
que se nos reserva a todos
terminar entre los lodos
esquivando lo infernal
Ese es mi más terrible estertor
saber que pudo ser y no fue
que morí sin antes vivir
que al final tuve que huir
que fui lo que fui,
sin ser lo que debiera
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