Melancolia95
Poeta asiduo al portal
Con tus miradas apagas el frío de los inviernos
y a la chimenea de tus besos me voy a calentar.
Tras la dura jornada de picar el ruido,
a tu triste pradera me voy a sentar.
Y de una sola bocanada tragaré
la amplia vida de todos tus océanos,
y para mi triste rio quiero tus peces,
ansiosos de pescadores del tacto de tus manos.
En tu hierro candente quemé mis labios,
que como leña seca vieron arder,
los ojos que derraman ahora tus lágrimas,
que son las celdas que guardan mi amanecer.
Encerrado en tu corazón se encuentra
el niño inocente que me salpica
de sueños y recuerdos foragidos,
que persiguen la duda que implica
que mi dolor no sea un espejismo
entre las dunas de tus desiertos,
y que realmente corran mis labios
al momento en que estamos despiertos
a besar los manantiales de tu voz
y colarse por los resquicios de mi locura
y tejer con tu olor mis umbríos soñares
y a quitarme el peso de tu armadura.
y a la chimenea de tus besos me voy a calentar.
Tras la dura jornada de picar el ruido,
a tu triste pradera me voy a sentar.
Y de una sola bocanada tragaré
la amplia vida de todos tus océanos,
y para mi triste rio quiero tus peces,
ansiosos de pescadores del tacto de tus manos.
En tu hierro candente quemé mis labios,
que como leña seca vieron arder,
los ojos que derraman ahora tus lágrimas,
que son las celdas que guardan mi amanecer.
Encerrado en tu corazón se encuentra
el niño inocente que me salpica
de sueños y recuerdos foragidos,
que persiguen la duda que implica
que mi dolor no sea un espejismo
entre las dunas de tus desiertos,
y que realmente corran mis labios
al momento en que estamos despiertos
a besar los manantiales de tu voz
y colarse por los resquicios de mi locura
y tejer con tu olor mis umbríos soñares
y a quitarme el peso de tu armadura.
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