La Sexorcisto
Lluna V. L.
Cariño mío
te quería mucho
y ahora llevo encima todo
este peso sobre mí
de metal pesado,
la chatarra onírica del BMW
que se me clava por los ojos
y la cabeza
no me deja respirar
cuando las olas del océano
llegan arrastrando el coche
dando vueltas para ahogarme
entre pecios y tiburones fantasmagórico,
perdida en un laberinto acuático
de hierros retorcidos y corales quemados
lo mismo da nadar
el agua siniestra dobla los reflejos
y el espeso alquitrán
viene para quedarse dentro de mí,
petrificándome.
te quería mucho
y ahora llevo encima todo
este peso sobre mí
de metal pesado,
la chatarra onírica del BMW
que se me clava por los ojos
y la cabeza
no me deja respirar
cuando las olas del océano
llegan arrastrando el coche
dando vueltas para ahogarme
entre pecios y tiburones fantasmagórico,
perdida en un laberinto acuático
de hierros retorcidos y corales quemados
lo mismo da nadar
el agua siniestra dobla los reflejos
y el espeso alquitrán
viene para quedarse dentro de mí,
petrificándome.