yomboki
Poeta que considera el portal su segunda casa
En la ribera Maya brillan los cinco soles
de los dioses que curten de historia
elpasado glorioso de Tenochtitlán,
descendiendo por la sierra con cuitas
del viento y las aguas quietas de Michoacán,
se escucha la tonada del castizo
amasando leyendas de Xochiquetzal.
En un balcón de espejos, asomados a un inmenso mar,
mar de serpientes envueltas en plumas,
un bosque de pirámides se eleva hasta las lunas,
donde les pone torzales de jade Quetzatcoatl,
el águila mayestática yace en escaños de nopal.
En tanto la selva se arrulla en sueños de quetzal.
Desde calendarios de piedra se desgranan las historias,
allende el mar sobrevienen las tormentas,
con cayado paciente vasco de Quiroga cincela corazones,
en idilio Iztachiuatll y Popocatepetl se descaran su amor en fumarolas,
la espada se amalgama con la pluma, el indigena se viste de mestizo;
así México nace en la sangre de Cortés y la Malintzin.
Desde el Tepeyac de Juan Diego hasta el Chapultepec onírico,
la Guadalupe envuelta en manto azul mar
abraza los misterios de los indios, con cruces
de rosas que levanta desde los cielos,
derramando pétalos sobre Moctezuma
y los iconos aztecas.
Las aguas turquesas del lago de Zumpango
y Xochimilco con brillantez pictórica cual obra
de Frida Kahlo, alimentan su sangre
de guerreros y poetas, estirpes de Pancho Villa
y Benito Juárez al grito de la Independencia
y el águila en su lar, siendo un crisol prehispánico su airosa tierra.
México desde mis ojos, México como babel,
sandia madura que comparte los antojos,
piedra de rió cincelada en el ayer, en tu superficie de plumas
se deslizan las auroras, nacidas del Suchiate al Bravo
y las fronteras se vuelven de papel.
YANETH-YOMBOKI
de los dioses que curten de historia
elpasado glorioso de Tenochtitlán,
descendiendo por la sierra con cuitas
del viento y las aguas quietas de Michoacán,
se escucha la tonada del castizo
amasando leyendas de Xochiquetzal.
En un balcón de espejos, asomados a un inmenso mar,
mar de serpientes envueltas en plumas,
un bosque de pirámides se eleva hasta las lunas,
donde les pone torzales de jade Quetzatcoatl,
el águila mayestática yace en escaños de nopal.
En tanto la selva se arrulla en sueños de quetzal.
Desde calendarios de piedra se desgranan las historias,
allende el mar sobrevienen las tormentas,
con cayado paciente vasco de Quiroga cincela corazones,
en idilio Iztachiuatll y Popocatepetl se descaran su amor en fumarolas,
la espada se amalgama con la pluma, el indigena se viste de mestizo;
así México nace en la sangre de Cortés y la Malintzin.
Desde el Tepeyac de Juan Diego hasta el Chapultepec onírico,
la Guadalupe envuelta en manto azul mar
abraza los misterios de los indios, con cruces
de rosas que levanta desde los cielos,
derramando pétalos sobre Moctezuma
y los iconos aztecas.
Las aguas turquesas del lago de Zumpango
y Xochimilco con brillantez pictórica cual obra
de Frida Kahlo, alimentan su sangre
de guerreros y poetas, estirpes de Pancho Villa
y Benito Juárez al grito de la Independencia
y el águila en su lar, siendo un crisol prehispánico su airosa tierra.
México desde mis ojos, México como babel,
sandia madura que comparte los antojos,
piedra de rió cincelada en el ayer, en tu superficie de plumas
se deslizan las auroras, nacidas del Suchiate al Bravo
y las fronteras se vuelven de papel.
YANETH-YOMBOKI
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