cesar curiel
Poeta que considera el portal su segunda casa
México moderno
Se abrieron las compuertas
y salió Belcebú pisando mi tierra;
mientras la muchedumbre corría
yo y unos cuantos, derramábamos poesía.
Empecé a naufragar en gritos de histeria
conmovido por llantos y plañidos tercos;
pude ver mi gente recostada en el cetro
de una bandera que se alza más nadie respeta.
¡Lloré! Tal vez de impotencia al ver al león erguido
comiendo y lamiendo con gran deleite a su presa,
cuando el cazador siempre escondido
veía con burla y sorpresa, el sufrir del inmerecido.
¡México, esta de reventa!
Pues la paz voló al no ver más su nido
buitres carcomiendo la poca cosecha
que el país tenía en su pecho.
Mercenarios y bandidos
hacen de cada casa una brecha
para lastimar al desprotegido
pisoteando al que la paz fomenta.
¿Dime tú, hasta cuando terminara esta condena?
Si los llantos no han cesado
desde que Cortez forjo su cadena
haciendo un eslabón de mentiras
para solo saquear nuestra riqueza
haciendo de la tristeza pasajera;
¡conformidad! Sequia más ceguera
y México ¡Mi México! Abriendo su corazón
al extranjero que se queda.
Hoy lloró mi corazón al ver tanta tragedia,
cuando las calles lloraban sangre
y las mujeres perdidas bajo tierra
de un Juárez ya desierto
y de un país que cuerpos siembra.
Se abrieron las compuertas
y salió Belcebú pisando mi tierra;
mientras la muchedumbre corría
yo y unos cuantos, derramábamos poesía.
Empecé a naufragar en gritos de histeria
conmovido por llantos y plañidos tercos;
pude ver mi gente recostada en el cetro
de una bandera que se alza más nadie respeta.
¡Lloré! Tal vez de impotencia al ver al león erguido
comiendo y lamiendo con gran deleite a su presa,
cuando el cazador siempre escondido
veía con burla y sorpresa, el sufrir del inmerecido.
¡México, esta de reventa!
Pues la paz voló al no ver más su nido
buitres carcomiendo la poca cosecha
que el país tenía en su pecho.
Mercenarios y bandidos
hacen de cada casa una brecha
para lastimar al desprotegido
pisoteando al que la paz fomenta.
¿Dime tú, hasta cuando terminara esta condena?
Si los llantos no han cesado
desde que Cortez forjo su cadena
haciendo un eslabón de mentiras
para solo saquear nuestra riqueza
haciendo de la tristeza pasajera;
¡conformidad! Sequia más ceguera
y México ¡Mi México! Abriendo su corazón
al extranjero que se queda.
Hoy lloró mi corazón al ver tanta tragedia,
cuando las calles lloraban sangre
y las mujeres perdidas bajo tierra
de un Juárez ya desierto
y de un país que cuerpos siembra.