Rafael Chavez
Poeta adicto al portal
[center:ec4abdbcdb]Aleluya, Aleluya, Aleluya,
porque no pospone mi muerte,
detén al enterrador de los odios
para el silencio del campo santo,
embalsama tu corazón al amor.
Hagamos el entierro de los sentimientos
tardíos, vivamos este infierno de querencias,
en lagrimas de brazos penitentes,
de labios rojos y miradas turbias,
emborrachadas con las ganas.
Tapemos el infierno de los ocultos
sentimientos, que arden a la pasión,
derroche de querencias lascivas,
ponme una flor si fui buen amante,
un crespón negro al no entenderte.
Porque amarnos en la penumbra
de la muerte, en el ocaso de la vida,
con amores infinitos,
preferimos el sarcófago del olvido.
Me revelo a la muerte, deseo salir
gritar para que ocultarlo si eres presa
de la misma enfermedad.
Ámame libremente,
fuera del sarcófago de la hipocresía,
más aya de nuestras pequeñeces,
para que llorar la muerte de este corazón,
si deseo gritarte entre tu boca,
un aleluya de grandeza a nuestro entierro,
enamorados empedernidos.[/center:ec4abdbcdb]
porque no pospone mi muerte,
detén al enterrador de los odios
para el silencio del campo santo,
embalsama tu corazón al amor.
Hagamos el entierro de los sentimientos
tardíos, vivamos este infierno de querencias,
en lagrimas de brazos penitentes,
de labios rojos y miradas turbias,
emborrachadas con las ganas.
Tapemos el infierno de los ocultos
sentimientos, que arden a la pasión,
derroche de querencias lascivas,
ponme una flor si fui buen amante,
un crespón negro al no entenderte.
Porque amarnos en la penumbra
de la muerte, en el ocaso de la vida,
con amores infinitos,
preferimos el sarcófago del olvido.
Me revelo a la muerte, deseo salir
gritar para que ocultarlo si eres presa
de la misma enfermedad.
Ámame libremente,
fuera del sarcófago de la hipocresía,
más aya de nuestras pequeñeces,
para que llorar la muerte de este corazón,
si deseo gritarte entre tu boca,
un aleluya de grandeza a nuestro entierro,
enamorados empedernidos.[/center:ec4abdbcdb]