Poetacandente
Poeta asiduo al portal
Hoy, atormentada, el alma triste se levanta
y perdido tu rastro, entre todos mis despojos,
sólo dejaste al irte, una lágrima en mis ojos,
y un nudo con púas enredado en mi garganta.
Hoy, adormecida, el alma triste se despierta
viendo tu imagen persistir en los rincones,
y peor aún, en mi memoria, cual tifones
que entran, espasmosos, a la herida abierta.
Hoy, encogida, en mi alma no te engrosas,
pues, ¡qué distinta era antes la melancolía!
mi alma, siendo tuya, y tu alma, siendo mía;
vos en mí habitabas, y yo habitaba entre tus cosas.
y perdido tu rastro, entre todos mis despojos,
sólo dejaste al irte, una lágrima en mis ojos,
y un nudo con púas enredado en mi garganta.
Hoy, adormecida, el alma triste se despierta
viendo tu imagen persistir en los rincones,
y peor aún, en mi memoria, cual tifones
que entran, espasmosos, a la herida abierta.
Hoy, encogida, en mi alma no te engrosas,
pues, ¡qué distinta era antes la melancolía!
mi alma, siendo tuya, y tu alma, siendo mía;
vos en mí habitabas, y yo habitaba entre tus cosas.