rcampuzano
Poeta asiduo al portal
Mi amada niña llamada Karla, llegó una día de reposo adulto,
cuando todos celebraban su cotidianidad,
mientras un elegido yo soñaba ser
con mi compañero de juego.
El anuncio derrumbó cada parte de mi ego,
fue un miedo a lo extranjero,
fue la violencia que a mi reino llegó,
sin reparar en la fuerza que de golpe me sacudió.
Tu arribo la vida a mí, un juguete obsequió,
agradezco la protección etérea que tenías,
por mis ratos de locura provocados por mi envidia
de tu llegada repentina.
Con el paso de lo años en tu guardián me convertí,
en tu celoso protector que,
aunque muchas veces me alejaba,
en peligro no estabas por el hada que te cuidaba,
tú sabes a lo que me refiero.
Ahora en princesa te conviertes,
con el mundo en tu palma,
el orgullo colma mi alma
cuando silente observo
como el libre albedrío
va llenado tu existencia.
Mi amada niña llamada Karla,
sabes que eres lo que siempre cuidaré,
no dudes a mí acudir cuando algo te preocupe.
¿Qué le puedo más decir, a mi hermana consentida?,
sólo que tendrá que aguantar mi constante cercanía,
porque de mi mente no podrá volar
ni pensarlo se le ocurra,
porque no pienso olvidarme de ti nunca jamás.
cuando todos celebraban su cotidianidad,
mientras un elegido yo soñaba ser
con mi compañero de juego.
El anuncio derrumbó cada parte de mi ego,
fue un miedo a lo extranjero,
fue la violencia que a mi reino llegó,
sin reparar en la fuerza que de golpe me sacudió.
Tu arribo la vida a mí, un juguete obsequió,
agradezco la protección etérea que tenías,
por mis ratos de locura provocados por mi envidia
de tu llegada repentina.
Con el paso de lo años en tu guardián me convertí,
en tu celoso protector que,
aunque muchas veces me alejaba,
en peligro no estabas por el hada que te cuidaba,
tú sabes a lo que me refiero.
Ahora en princesa te conviertes,
con el mundo en tu palma,
el orgullo colma mi alma
cuando silente observo
como el libre albedrío
va llenado tu existencia.
Mi amada niña llamada Karla,
sabes que eres lo que siempre cuidaré,
no dudes a mí acudir cuando algo te preocupe.
¿Qué le puedo más decir, a mi hermana consentida?,
sólo que tendrá que aguantar mi constante cercanía,
porque de mi mente no podrá volar
ni pensarlo se le ocurra,
porque no pienso olvidarme de ti nunca jamás.
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