marquelo
Negrito villero
Alfarero
Caballero, de sus recuerdos sale una pluma
impregnada de roció
y en su vertiginosa caída hacia el mundo en que vivimos
se impregna en su papel el verso y el cortejo.
No más raudales para el infinito
no más lápidas para las sombras
el cielo es una masa de sueños que en sus manos
toma su destino
No se agitan las manzanas en su kilométrico baile
ni la espiga es el faro de mareas
más un día cualquiera en que su voz tiña las paredes,
esa hora desvestida es una musa que lo viste.
Aquellos cuyos trajes enlutan las rutinas
aquellos cuyas testas no encajan en los cuadros,
son sólo silencios que se van sin despedidas
Pero el tesón de sus palabras encajan en las vitrinas
su testa en los mármoles
sus silencios en poesía...
Caballero, alfarero de mil te quiero,
de mil estampas femeninas
hoy el cielo no es más una telaraña de juramentos baldíos,
hoy el cielo es una quimera en su camino...
Caballero, de sus recuerdos sale una pluma
impregnada de roció
y en su vertiginosa caída hacia el mundo en que vivimos
se impregna en su papel el verso y el cortejo.
No más raudales para el infinito
no más lápidas para las sombras
el cielo es una masa de sueños que en sus manos
toma su destino
No se agitan las manzanas en su kilométrico baile
ni la espiga es el faro de mareas
más un día cualquiera en que su voz tiña las paredes,
esa hora desvestida es una musa que lo viste.
Aquellos cuyos trajes enlutan las rutinas
aquellos cuyas testas no encajan en los cuadros,
son sólo silencios que se van sin despedidas
Pero el tesón de sus palabras encajan en las vitrinas
su testa en los mármoles
sus silencios en poesía...
Caballero, alfarero de mil te quiero,
de mil estampas femeninas
hoy el cielo no es más una telaraña de juramentos baldíos,
hoy el cielo es una quimera en su camino...