He visto a tus ojos.
Hace años pasaron distraídos... y los seguí
como quién sigue un camino. Hace años
también distraídos, tus latidos pasaron... y los seguí
como quién sigue sonidos propios que retumban
en el corazón.
Me perfumaste de inocencia.
Quedaste pegada a mi interior.
Tu esencia, tu carácter
mi cuerpo entero comenzó a llevarte
y no tuve más pensamientos en los que no fueras
de mi razón, su fundamento.
Hoy... no puedo ser
porque absolutamente en todo te hice un lugar
y sin tu presencia, ahora
nada tiene validez, ni nada
a mi alrededor, sobrevive sin ti.
Desolado, un poco
antes que termine cada día, todos los días
te espero.
Y nunca perdí la esperanza
de que alguna vez pase tu amor
distraído
y lo pueda seguir.