Mi amor por ti
Mi amor por ti germinó un día
Entre las hiedras que a mi corazón
Cubrían, tornándolo en estéril
Pantano de lágrimas de dolor.
Tomé aquella flor, auténtica
Evidencia de la divina creación,
La acogí en mi pecho con celo
Y le brindé albergue y calor.
La resguardé del frío nocturno,
Que congela todo en derredor;
Y la vi crecer, día a día,
Bajo la luz perpetua del amor.
Su fragancia pura fue llenando
Los rincones de mi alma, y su color
Fue tiñendo el negro luto
Que ceñía a mi corazón.
No me pidas que de mí arranque,
Sin más, a ésta, mi bella flor;
Porque mi vida se iría con ella,
Porque sin ella no sé quien soy.