sweet alice
Poeta recién llegado
Abrí mis ojos contemplandote a ti, bella mujer,
Sigo guardando en los rincones de mi mente,
Esa mirada qué fue la primera luz del dia,
Qué en mi rostro irradiastes aquella primera vez.
Amo todo de ti, tus besos, tus caricias milagrosas,
Esas qué limpian y sanan las huellas de dolor,
Cuando mi corazón llora.
Impregnados en mi memoria están,
Aquellos inolvidables recuerdos,
Noches inquietantes, donde solo siendo un niño,
Aterrado por el ruído y las misteriosas sombras
De la madrugada, monstruos qué imaginaba,
Debajo de mi cama, y por los cuales temia dormir,
Pero justo a mi lado aparecias tú, como el angel,
Abrigandome con tu alma, devolviendo
A mi cuerpo la calma, mientras tu dulce voz,
Me consolaba diciendome suavemente al oído,
No tengas miedo ESTOY AQUI.
Tú, eres mi fuerza y mi aliento, cuando agobiado estoy,
Tú, qué me arrojas a tu pecho, me cargas con tu amor,
Porque a tus ojos sigo siendo el niño que cobijas,
Entre tus brazos, dandole protección.
Tú, mi inigualable estrella rosa,
La única, la más hermosa
Esa qué posa en el cielo, qué nunca me suelta de su mano,
Y llena mis caminos de luz.
La mujer de amor desmedido
Qué se carga de paciencia, me perdona,
Y nunca deja de ser mi flor, la qué llena de color mis dias,
Aún, cuando mi tonto corazón, la hace sufrir,
Con su inmadurez e insolente rebeldía.
Si tengo un tesoro en mi vida,
Un diamante valioso qué brilla,
Qué ilumina hasta lo más oscuro de mi interior,
Sin duda eso valioso eres tú, mi hermosa madre,
La qué aparte es mi mejor amiga,
La dueña de mi vida, mi angel, mi sol.
Sigo guardando en los rincones de mi mente,
Esa mirada qué fue la primera luz del dia,
Qué en mi rostro irradiastes aquella primera vez.
Amo todo de ti, tus besos, tus caricias milagrosas,
Esas qué limpian y sanan las huellas de dolor,
Cuando mi corazón llora.
Impregnados en mi memoria están,
Aquellos inolvidables recuerdos,
Noches inquietantes, donde solo siendo un niño,
Aterrado por el ruído y las misteriosas sombras
De la madrugada, monstruos qué imaginaba,
Debajo de mi cama, y por los cuales temia dormir,
Pero justo a mi lado aparecias tú, como el angel,
Abrigandome con tu alma, devolviendo
A mi cuerpo la calma, mientras tu dulce voz,
Me consolaba diciendome suavemente al oído,
No tengas miedo ESTOY AQUI.
Tú, eres mi fuerza y mi aliento, cuando agobiado estoy,
Tú, qué me arrojas a tu pecho, me cargas con tu amor,
Porque a tus ojos sigo siendo el niño que cobijas,
Entre tus brazos, dandole protección.
Tú, mi inigualable estrella rosa,
La única, la más hermosa
Esa qué posa en el cielo, qué nunca me suelta de su mano,
Y llena mis caminos de luz.
La mujer de amor desmedido
Qué se carga de paciencia, me perdona,
Y nunca deja de ser mi flor, la qué llena de color mis dias,
Aún, cuando mi tonto corazón, la hace sufrir,
Con su inmadurez e insolente rebeldía.
Si tengo un tesoro en mi vida,
Un diamante valioso qué brilla,
Qué ilumina hasta lo más oscuro de mi interior,
Sin duda eso valioso eres tú, mi hermosa madre,
La qué aparte es mi mejor amiga,
La dueña de mi vida, mi angel, mi sol.