sikuri
Poeta recién llegado
Hoy lo vi
No era la primera vez que se asomaba por el techo...
Pero si la primera ves que el diamante negro de sus ojos
se incrustó en mi mirada.
El agua rozaba mis manos cuando
Entro como alma que vuela y me lleva .
Por primera ves nos atrevimos a volar
Sin preguntar
sin explicaciones inútiles
sin promesas que jamás cumpliríamos
Solo volamos como siempre lo soñé
Como siempre lo soñó.
Esta ves nos atrevimos a dejar esas cadenas
que nos ataban a este mundo sin razón
Encontramos en el otro la razón de existir
Yo con las manos cansadas,
Con el corazón sin un marcador,
Sin sonrisas que regalar,
Sin lágrimas que derramar
Me entregue al viaje sin rumbo que me presento
No se como mi ángel oscuro llego,
Nunca dimos razones,
Nunca dimos explicaciones
Solo sé que me miro,
Me tomo como
si siempre le hubiese pertenecido
Me elevó hasta sentirme libre de tanto prejuicio.
Sentí el cielo en mis poros,
Cuando el, mi ángel oscuro me dio el revolcón
Me dejo en el lavadero donde me encontró
con la mirada inmortalizada
y con una herida sanada
Me devolvió a mi piso sin pulir,
a mi casa sin techo,
a mi frío domingo.
Y yo otra vez con el agua entre los dedos
Lo vi.
Partir
::
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No era la primera vez que se asomaba por el techo...
Pero si la primera ves que el diamante negro de sus ojos
se incrustó en mi mirada.
El agua rozaba mis manos cuando
Entro como alma que vuela y me lleva .
Por primera ves nos atrevimos a volar
Sin preguntar
sin explicaciones inútiles
sin promesas que jamás cumpliríamos
Solo volamos como siempre lo soñé
Como siempre lo soñó.
Esta ves nos atrevimos a dejar esas cadenas
que nos ataban a este mundo sin razón
Encontramos en el otro la razón de existir
Yo con las manos cansadas,
Con el corazón sin un marcador,
Sin sonrisas que regalar,
Sin lágrimas que derramar
Me entregue al viaje sin rumbo que me presento
No se como mi ángel oscuro llego,
Nunca dimos razones,
Nunca dimos explicaciones
Solo sé que me miro,
Me tomo como
si siempre le hubiese pertenecido
Me elevó hasta sentirme libre de tanto prejuicio.
Sentí el cielo en mis poros,
Cuando el, mi ángel oscuro me dio el revolcón
Me dejo en el lavadero donde me encontró
con la mirada inmortalizada
y con una herida sanada
Me devolvió a mi piso sin pulir,
a mi casa sin techo,
a mi frío domingo.
Y yo otra vez con el agua entre los dedos
Lo vi.
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