Francisco León Román
Poeta recién llegado
No quiero que el tiempo pase, contigo no.
Cada día que pasa lo resto, no por envejecer,
es únicamente por no estar a tu lado.
Me resulta difícil conocer el porqué de todo.
Incluyendo el desvelo que me provocas.
Siendo tan perspicaz como eres seguro lo intuyes,
tranquila, silenciosa, envuelta en aquel miedo ilógico de perderme.
Aquel temor sin fundamento, se disputa con la única razón verosímil.
No me separaré de ti, por más razones que suscites.
El simple hecho radica en que no puedo hacerlo.
Después de varios intentos he concluido algo.
Tengo impregnada en mí tu dulzura, tu capacidad de alegrar mis días.
Me transformas en un individuo mejor.
Si tan solo con la sospecha de una corta despedida,
mi mundo cambia y se envuelve en tormentas que luego no soy capaz de eludir.
Con serte sincero me basta, sé que no lo he sido nunca.
Si en la vida como en los sueños los deseos se cumpliesen,
yo tendría uno, tú.
Cada día que pasa lo resto, no por envejecer,
es únicamente por no estar a tu lado.
Me resulta difícil conocer el porqué de todo.
Incluyendo el desvelo que me provocas.
Siendo tan perspicaz como eres seguro lo intuyes,
tranquila, silenciosa, envuelta en aquel miedo ilógico de perderme.
Aquel temor sin fundamento, se disputa con la única razón verosímil.
No me separaré de ti, por más razones que suscites.
El simple hecho radica en que no puedo hacerlo.
Después de varios intentos he concluido algo.
Tengo impregnada en mí tu dulzura, tu capacidad de alegrar mis días.
Me transformas en un individuo mejor.
Si tan solo con la sospecha de una corta despedida,
mi mundo cambia y se envuelve en tormentas que luego no soy capaz de eludir.
Con serte sincero me basta, sé que no lo he sido nunca.
Si en la vida como en los sueños los deseos se cumpliesen,
yo tendría uno, tú.
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