mi aurora

Radeon

Poeta recién llegado
Sobrevivo.
Cansado, hastiado
de esta lucha
inmovil y estática

De días vacios,
cansinos,
bajo una presión
agotadora y turbia.

Atrás quedaron
mis ilusiones,
junto las esperanzas,
huyendo con tu olvido

Solo la inercia,
lenta y constante
de la rutina,
arrastra mi vida

hacia el cada vez más
cierto destino.
La inevitable caida

Tras el sueño,
perdido aun,
continuas aquí,
en mi lecho.

Divina inconsciencia,
que aparta tu ausencia,
dejandote así,
rindiendo mi alma

Hiriendo, ahondando
la daga en mi llaga,
como único resto
de tu amor perdido

Eterno dolor,
aurora tras aurora,
sufriendo
esta pasión maldita

sintiendo aun
en mi espalda,
el goce cálido
de tu ser

Despues,
tu presencia.
En mi ventana,
siempre en mi ventana

para perderme,
una vez más,
por los rincones
de tu recuerdo

Hundido,
penitente,
arrastro mis pasos
hacia mi rutina salvadora

Agarrado
del clavo ardiente,
de la maldita
e inutil tarea

de tener que olvidar
lo que no quiero.
Lo que más deseo

Vida.
Sólo mi vida,
que sólo cargo
buscando tu medida

Ansiando desesperado,
aunque sea un instante,
tu mirada
en la mía

Y vuelvo siempre
de nuevo a mi ventana,
para poder ver brillar
tu tenue luz ambarina

siempre atenta
en la aurora,
cálida y amarga,
de mi mañana

como único y sordo testigo,
para ver denuevo surgir
mi ira

Contenido y rabioso,
pero conciso,
inevitablemente
vuelvo mis pasos

para cargar,
como siempre,
la ahora omnipresente
armadura de mi vida

Acudir,
una vez más ,
al eterno ritual
de mis mañanas

Al ansioso y decidido
reto de robar,
sin permiso,
lo que ya no es mío

Si linda,
de tí,
sólo una mirada

que me permita,
por un instante,
saciar
mi ansia

que me autorice
continuar
mi vida
otro día

que alimente
mi alma
mañanera
triste y cansina

y me permita
seguir soñando,
mientras escapo
infantilmente

de la inevitable
fatalidad
que se aproxima

Una vez más,
como una bestia
atormentada,
humillada y rabiosa

cruzo tu puerta,
mientras escapas
rápida y presurosa
tras una esquina

Mientras, forzádamente,
disimulo
distraido
huyendo tu presencia

Tardíamente
vuelves,
de tu esquina,
segura y altiva,
pero tambien disimulas

Levanto mi cara,
tu la tuya
y me miras

Te recibo,
a veces cálida,
otras triste,
hoy amarga

Pero tras un segundo,
tan sólo en un pequeño
y decidido instante,
sucede

Por un momento
te agitas
y tu alma
abraza la mía

En ese eterno cielo
de mi triste rutina,
es que me devuelves
por otro día

mi ausente
y secuestrada
vida

Rompiendo el instante
bajas la mirada,
con la vista huidiza,
perdida

Y por un momento
tu tez,
como si fuera Luna,
se aclara

junto esas mejillas,
ahora sonrojadas
bajo tus oscuros ojos
que ahora brillan

Es entonces,
mi amor,
cuando tus labios asoman,
húmedos y asustados

Cuando me dices de tí
que nada
ha sido en vano
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo (opcional) de nuestra comunidad.

♥ Hacer una donación
Atrás
Arriba