Sobrevivo.
Cansado, hastiado
de esta lucha
inmovil y estática
De días vacios,
cansinos,
bajo una presión
agotadora y turbia.
Atrás quedaron
mis ilusiones,
junto las esperanzas,
huyendo con tu olvido
Solo la inercia,
lenta y constante
de la rutina,
arrastra mi vida
hacia el cada vez más
cierto destino.
La inevitable caida
Tras el sueño,
perdido aun,
continuas aquí,
en mi lecho.
Divina inconsciencia,
que aparta tu ausencia,
dejandote así,
rindiendo mi alma
Hiriendo, ahondando
la daga en mi llaga,
como único resto
de tu amor perdido
Eterno dolor,
aurora tras aurora,
sufriendo
esta pasión maldita
sintiendo aun
en mi espalda,
el goce cálido
de tu ser
Despues,
tu presencia.
En mi ventana,
siempre en mi ventana
para perderme,
una vez más,
por los rincones
de tu recuerdo
Hundido,
penitente,
arrastro mis pasos
hacia mi rutina salvadora
Agarrado
del clavo ardiente,
de la maldita
e inutil tarea
de tener que olvidar
lo que no quiero.
Lo que más deseo
Vida.
Sólo mi vida,
que sólo cargo
buscando tu medida
Ansiando desesperado,
aunque sea un instante,
tu mirada
en la mía
Y vuelvo siempre
de nuevo a mi ventana,
para poder ver brillar
tu tenue luz ambarina
siempre atenta
en la aurora,
cálida y amarga,
de mi mañana
como único y sordo testigo,
para ver denuevo surgir
mi ira
Contenido y rabioso,
pero conciso,
inevitablemente
vuelvo mis pasos
para cargar,
como siempre,
la ahora omnipresente
armadura de mi vida
Acudir,
una vez más ,
al eterno ritual
de mis mañanas
Al ansioso y decidido
reto de robar,
sin permiso,
lo que ya no es mío
Si linda,
de tí,
sólo una mirada
que me permita,
por un instante,
saciar
mi ansia
que me autorice
continuar
mi vida
otro día
que alimente
mi alma
mañanera
triste y cansina
y me permita
seguir soñando,
mientras escapo
infantilmente
de la inevitable
fatalidad
que se aproxima
Una vez más,
como una bestia
atormentada,
humillada y rabiosa
cruzo tu puerta,
mientras escapas
rápida y presurosa
tras una esquina
Mientras, forzádamente,
disimulo
distraido
huyendo tu presencia
Tardíamente
vuelves,
de tu esquina,
segura y altiva,
pero tambien disimulas
Levanto mi cara,
tu la tuya
y me miras
Te recibo,
a veces cálida,
otras triste,
hoy amarga
Pero tras un segundo,
tan sólo en un pequeño
y decidido instante,
sucede
Por un momento
te agitas
y tu alma
abraza la mía
En ese eterno cielo
de mi triste rutina,
es que me devuelves
por otro día
mi ausente
y secuestrada
vida
Rompiendo el instante
bajas la mirada,
con la vista huidiza,
perdida
Y por un momento
tu tez,
como si fuera Luna,
se aclara
junto esas mejillas,
ahora sonrojadas
bajo tus oscuros ojos
que ahora brillan
Es entonces,
mi amor,
cuando tus labios asoman,
húmedos y asustados
Cuando me dices de tí
que nada
ha sido en vano
Cansado, hastiado
de esta lucha
inmovil y estática
De días vacios,
cansinos,
bajo una presión
agotadora y turbia.
Atrás quedaron
mis ilusiones,
junto las esperanzas,
huyendo con tu olvido
Solo la inercia,
lenta y constante
de la rutina,
arrastra mi vida
hacia el cada vez más
cierto destino.
La inevitable caida
Tras el sueño,
perdido aun,
continuas aquí,
en mi lecho.
Divina inconsciencia,
que aparta tu ausencia,
dejandote así,
rindiendo mi alma
Hiriendo, ahondando
la daga en mi llaga,
como único resto
de tu amor perdido
Eterno dolor,
aurora tras aurora,
sufriendo
esta pasión maldita
sintiendo aun
en mi espalda,
el goce cálido
de tu ser
Despues,
tu presencia.
En mi ventana,
siempre en mi ventana
para perderme,
una vez más,
por los rincones
de tu recuerdo
Hundido,
penitente,
arrastro mis pasos
hacia mi rutina salvadora
Agarrado
del clavo ardiente,
de la maldita
e inutil tarea
de tener que olvidar
lo que no quiero.
Lo que más deseo
Vida.
Sólo mi vida,
que sólo cargo
buscando tu medida
Ansiando desesperado,
aunque sea un instante,
tu mirada
en la mía
Y vuelvo siempre
de nuevo a mi ventana,
para poder ver brillar
tu tenue luz ambarina
siempre atenta
en la aurora,
cálida y amarga,
de mi mañana
como único y sordo testigo,
para ver denuevo surgir
mi ira
Contenido y rabioso,
pero conciso,
inevitablemente
vuelvo mis pasos
para cargar,
como siempre,
la ahora omnipresente
armadura de mi vida
Acudir,
una vez más ,
al eterno ritual
de mis mañanas
Al ansioso y decidido
reto de robar,
sin permiso,
lo que ya no es mío
Si linda,
de tí,
sólo una mirada
que me permita,
por un instante,
saciar
mi ansia
que me autorice
continuar
mi vida
otro día
que alimente
mi alma
mañanera
triste y cansina
y me permita
seguir soñando,
mientras escapo
infantilmente
de la inevitable
fatalidad
que se aproxima
Una vez más,
como una bestia
atormentada,
humillada y rabiosa
cruzo tu puerta,
mientras escapas
rápida y presurosa
tras una esquina
Mientras, forzádamente,
disimulo
distraido
huyendo tu presencia
Tardíamente
vuelves,
de tu esquina,
segura y altiva,
pero tambien disimulas
Levanto mi cara,
tu la tuya
y me miras
Te recibo,
a veces cálida,
otras triste,
hoy amarga
Pero tras un segundo,
tan sólo en un pequeño
y decidido instante,
sucede
Por un momento
te agitas
y tu alma
abraza la mía
En ese eterno cielo
de mi triste rutina,
es que me devuelves
por otro día
mi ausente
y secuestrada
vida
Rompiendo el instante
bajas la mirada,
con la vista huidiza,
perdida
Y por un momento
tu tez,
como si fuera Luna,
se aclara
junto esas mejillas,
ahora sonrojadas
bajo tus oscuros ojos
que ahora brillan
Es entonces,
mi amor,
cuando tus labios asoman,
húmedos y asustados
Cuando me dices de tí
que nada
ha sido en vano