Bolivar F. Martinez
Poeta adicto al portal
Mi bagaje de amor
Si acaso mi sentir te causa leda,
no me juzgues jamás por aprensivo
mi estado no siendo natural es merecido,
producto de la vida que he llevado.
Cuantas veces caí fuí levantado
por un influjo en sí desconocido;
arcano sin piedad ha me obligado
a repetir de nuevo lo temido.
Mi materia simbiótica se adhiere
al mundo de los vivos tercamente;
aparento control por que me crean
rayano del valor y no cobarde.
El futuro se muestra paliativo
más prefiero el presente doloroso;
por más que me imagine que es hermoso
aún no estoy dispuesto a despedirme.
El amor aunque bueno fué oneroso,
mi peculio tomó sin regalarse,
más tuve dos que resultaron gratis
por mujer y por Dios fuí protegido.
A ella que me quiso la he querido
con un querer a veces sacrosanto,
quizá por eso a veces he sentido
la ofensa de haberlo relegado.
No he de pedir disculpas que no siento,
por hacer lo que antaño fué ordenado;
y cumplí los designios ciertamente
por amarla y haber multiplicado.
Casi al final las cuentas voy haciendo
minuciso balance de mi vida;
cercano el tren anuncia la partida
más siento que me falta mi equipaje.
Y yo sin mi bagaje de cariños
perdoname Señor, ¡pero me quedo!
Si acaso mi sentir te causa leda,
no me juzgues jamás por aprensivo
mi estado no siendo natural es merecido,
producto de la vida que he llevado.
Cuantas veces caí fuí levantado
por un influjo en sí desconocido;
arcano sin piedad ha me obligado
a repetir de nuevo lo temido.
Mi materia simbiótica se adhiere
al mundo de los vivos tercamente;
aparento control por que me crean
rayano del valor y no cobarde.
El futuro se muestra paliativo
más prefiero el presente doloroso;
por más que me imagine que es hermoso
aún no estoy dispuesto a despedirme.
El amor aunque bueno fué oneroso,
mi peculio tomó sin regalarse,
más tuve dos que resultaron gratis
por mujer y por Dios fuí protegido.
A ella que me quiso la he querido
con un querer a veces sacrosanto,
quizá por eso a veces he sentido
la ofensa de haberlo relegado.
No he de pedir disculpas que no siento,
por hacer lo que antaño fué ordenado;
y cumplí los designios ciertamente
por amarla y haber multiplicado.
Casi al final las cuentas voy haciendo
minuciso balance de mi vida;
cercano el tren anuncia la partida
más siento que me falta mi equipaje.
Y yo sin mi bagaje de cariños
perdoname Señor, ¡pero me quedo!
Última edición: